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Llegó tarde, pero al fin la CGT convocó al Paro General

            La crisis económica y social profundiza el ajuste sobre la clase trabajadora, y por ello se suceden los conflictos laborales en estatales, transporte, docentes universitarios, metalúrgicos, entre otros. En el Estado, siguen los despidos con la infame excusa de sacar “ñoquis” de las oficinas públicas, cuando su verdadera intención es desmantelar áreas esenciales vinculadas a niñez, género y diversidades, personas con discapacidad, atención a jubilados (ANSeS), etc. Es una política antiobrera, que pone en evidencia la precarización laboral de los trabajadores y las trabajadoras estatales durante los últimos 20 años. Por ello, hay una gran responsabilidad de los sucesivos gobiernos peronistas – kirchneristas, que continuaron con esa perversa forma de contratación. En áreas como Niñez han dejado sin trabajo a profesionales de Trabajo Social con más de veinte años de antigüedad.

            Contra estas políticas, gremios como ATE están luchando contra los despidos. También los metalúrgicos por aumento salarial, y la docencia universitaria, contra el recorte brutal en las Universidades. Camioneros y UTA, en defensa del salario y paritarias. 

            Por su parte el movimiento piquetero, a pesar de la represión que viene sufriendo en cada una de las movilizaciones, sigue firme en sus convocatorias a ganar las calles para exigir alimentos a los comedores y merenderos, mientras los beneficiarios/as de programas sociales ven cómo se licua el monto de estos, que no han sido actualizados.

            El secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, en el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), culpó a las “burocracias” por el supuesto gasto excesivo de las Universidades y les espetó “pareciera que hasta diciembre de 2023 vivían en Disney”. La rectora de la Universidad de Comahue, Beatriz Gentile, le retrucó criticando la baja en su sede de 4.000 becas Belgrano, así como el alto costo del boleto y los alquileres, para demostrar que las políticas implementadas por el gobierno nacional impactan de lleno en las Universidades, al borde del colapso por la imposibilidad de afrontar gastos de mantenimiento y salarios. Contra esos recortes, fue masivo el Paro Universitario del 14 de marzo, y el próximo 23 de abril habrá una gran Marcha Federal convocada por los gremios docentes y el estudiantado.

            Frente a semejante panorama y luego del gran Paro General del 24 de enero, las centrales obreras durmieron una larga siesta, que el gobierno aprovechó para continuar con despidos, freno a las paritarias, represión a las movilizaciones, etc. El 10 de abril la conducción cegetista mantuvo una reunión con el ministro del Interior Guillermo Francos y el jefe de gabinete Nicolás Posse. Los funcionarios prometieron dar marcha atrás con algunos aspectos de la reforma laboral incluida en la “ley ómnibus”: la ultraactividad de los convenios colectivos y la obligatoriedad de la cuota sindical para trabajadores no afiliados al sindicato. La CGT salió conforme porque la reunión había sido “constructiva, reflexiva y sin violencia”. Parece dispuesta a dejar pasar esa reforma laboral que piden los empresarios, dejando a salvo algunos aspectos que les interesan para no perder poder en las estructuras sindicales.

            Hugo Moyano cedió a la presión del gobierno y luego de amenazar con un paro general ante la negativa del ministro Caputo de homologar la paritaria acordada con las cámaras patronales, reculó y se dispone a rediscutir el aumento acordado (un 25% para marzo y un 20% para abril). Mientras proclaman su credo libertario, de que el Estado no debe meterse en los acuerdos entre privados, Caputo rechazó esa paritaria porque estaba por encima de los índices de inflación. Mirá vos, los precios de los alimentos y otros productos aumentan escandalosamente, pero allí el Estado no se mete para poner freno a los monopolios. Pero sí lo hace cuando los trabajadores logran perforar ese techo

            Es una buena noticia que luego de la reunión del Consejo Directivo de la CGT, se anunciara que esta central participará de la Marcha Federal Universitaria el 23 de abril, que hará una movilización el 1 de Mayo y un Paro General el 9 de mayo. .

            Además de las luchas de estatales, docentes universitarios, metalúrgicos, choferes, etc., muy importante es la pelea de las organizaciones sociales, que pese a todas las dificultades que atraviesan por los recortes en los programas sociales, se mantienen en las calles, enfrentando la represión de la policía que intenta aplicar el Protocolo Antipiquetes. Reprimieron en Buenos Aires el 18 de marzo, en los Puentes Saavedra y Pueyrredón, y lo volvieron a hacer el pasado 10 de abril, en el ministerio de Desarrollo Social, con gases, palos, carros hidrantes, y deteniendo a militantes. Hasta periodistas sufrieron lesiones por el accionar represivo, pero el coro chupamedias del gobierno libertario, desde las cadenas informativas corporativas, justificaron esta represión.

            El movimiento de Jubilados y Jubiladas también está activo, con sus históricas movilizaciones los miércoles frente al Congreso en Buenos Aires, y replicado en otros puntos del país, como Córdoba.

            En cada una de estas marchas se reclamó a gritos la Unidad y la convocatoria a un Paro General para derrotar a el Plan Motosierra y terminar con el gobierno de Javier Milei, que lejos de atacar la casta, está apuntando sus cañones contra el pueblo. Por ello, esta convocatoria al paro del 9M no es mérito de la burocracia de la CGT sino de las innumerables luchas por abajo que hoy recorren nuestro país.

            Es necesario garantizar la masividad del paro, para imponer la continuidad de la lucha y que la dirigencia de la CGT no vuelva a dormirse por varios meses, como ocurrió después del paro del 24 de enero. Motivos sobran para parar. Los choferes del transporte urbano denuncian que tienen salarios por debajo de la Canasta Básica Alimentaria que según el INDEC al mes de febrero ascendía a 690.902 pesos para una familia de cuatro integrantes. A marzo esos valores se verán aumentados en 11 por ciento, por la inflación del mes, con lo cual habrá más trabajadores, incluso registrados, por debajo de la línea de pobreza.

            Desde las Agrupaciones de Base Clasistas-ABC venimos participando de las luchas y planteamos que es necesaria la Unidad, la Organización y la Politización de las mismas, para avanzar desde el Paro General y un Plan de Lucha Nacional, hacia una Rebelión Popular que tire abajo al gobierno ajustador y entreguista de Milei.

AGRUPACIONES DE BASES CLASISTAS-ABC

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