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SEMINARIO INTERNACIONAL DE GUANTÁNAMO

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Declaración Final del VIII Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras

            “Un mundo de paz y de justicia social es necesario”. Delegados y delegadas de 30 países, se reunieron en la provincia de Guantánamo, Cuba, los días 4 y 5 de mayo convocados por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y el Consejo Mundial de la Paz para celebrar el Octavo  Seminario Internacional de Paz y por la abolición de las bases militares extranjeras.

            Participaron un total de 80 delegados e invitados provenientes de Argentina, Australia, Barbados, Brasil, Burundi, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Grecia, Guyana, Italia, Irán, Irak, Jordania, Lituania, México, Noruega, Nicaragua, Palestina, Puerto Rico, Sierra Leona, Suecia, Túnez, Venezuela, Perú. Contamos asimismo, con la participación de líderes del Consejo Mundial de la

Paz (CMP) y de sus organizaciones miembros, así como personalidades, luchadores por la paz, antibelicistas y amigos solidarios con Cuba.

            Este seminario se desarrolló en el contexto cada vez más complejo caracterizado por el incremento de la agresividad del Capitalismo a nivel global y del injerencismo de todo tipo del imperialismo estadounidense, de la Unión Europea y la OTAN en sus empeños de imponer sus dictados desmedidos, mediante una guerra comunicacional, desatando conflictos bélicos de distinta intensidad en diversas partes del mundo, al tiempo que incrementa las controversias y las tensiones.

            Con tales propósitos nefastos, se han fortalecido las bases militares extranjeras e instalaciones agresivas de similar naturaleza, las cuales constituyen un foco permanente de acciones violatorias de la soberanía y los derechos humanos. La imposición de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo viola los tratados internacionales de los cuales Cuba y EE UU son suscriptores.

            Las bases militares afectan ecológica, económica y sicológicamente a los habitantes de las zonas donde se encuentran enclavadas. La ocupación de la Bahía de Guantánamo proporciona a EE UU el dominio militar en El Caribe y América del Sur, y constituye una amenaza a la independencia y a la soberanía de los pueblos en esta vasta región. Los participantes refrendaron la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Se remarcó la vigencia de dicha proclama ante los desafíos que se ciernen sobre la paz y la estabilidad política y social a escala regional.

Tomando en cuenta lo anterior, y ante los retos que impone la actual coyuntura internacional, este Octavo Seminario Internacional convoca a todas las fuerzas amantes de paz y progresistas a multiplicar las acciones e iniciativas en contra del imperialismo y sus políticas guerreristas e injerencistas que continúan poniendo en grave peligro los destinos y futuros de toda la humanidad.

Asimismo, los luchadores por la paz reunidos en Guantánamo se comprometieron a:

– Denunciar las políticas agresivas e injerencistas del actual Gobierno de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN, que persiguen el objetivo de dominar el mundo con ayuda de la extensa red de bases, instalaciones y enclaves militares existentes, así como el peligro que representa la incorporación de nuevos miembros a esa organización belicista.

– Trabajar en la construcción de la paz continental, implica que de manera urgente Colombia, Brasil y Argentina abandonen su estatus de socio global y aliados extra OTAN.

– Demandar el cierre de las bases e instalaciones militares extranjeras de EE UU y la OTAN en todo el mundo.

– Denunciar el incremento de gastos militares de la Unión Europea y la OTAN que contribuyen al fortalecimiento de la carrera armamentista.

– Seguir exigiendo la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, así como la eliminación de la cárcel existente.

– Incrementar el apoyo al derecho legítimo del pueblo de Cuba, en su lucha contra el bloqueo expresado en medidas coercitivas y económicas unilaterales.

– Continuar alertando a los pueblos del mundo sobre los peligros de una conflagración nuclear global de incalculables consecuencias para la humanidad convocándonos a movilizarnos de forma permanente.

– Fortalecer la demanda del cierre de las bases, instalaciones y enclaves militares foráneos y el retiro inmediato de las tropas de ocupación extranjera en los países donde se encuentran desplegadas por constituir el instrumento de la política hegemónica del imperialismo y del capital financiero internacional. Igualmente rechazar todo proyecto de imposición de nuevas bases o instalación de equipos cibernéticos.

– Convocar cada año alrededor del 23 de febrero “Día Mundial de acción contra Bases Militares Extranjeras” se realicen acciones e iniciativas en todos los países en contra de estas instalaciones.

– Ampliar la divulgación del contenido de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz dada su actualidad y vigencia en el contexto político latinoamericano y caribeño y exigir a los gobiernos que honren el compromiso que la misma establece.

– Fortalecer la lucha contra el terrorismo bajo cualquiera de sus formas y seguir denunciando el vínculo de ese flagelo con el imperialismo, artífice de la lista arbitraria y unilateral del Gobierno de los EE UU sobre países presuntos promotores del terrorismo, donde Cuba nunca debió estar. En este contexto exigimos que de manera inmediata Cuba sea eliminada de esta ilegal lista.

– Multiplicar las acciones de la campaña internacional por un mundo de paz, sin armas nucleares, químicas, biológicas y revelar su presencia en bases e instalaciones militares extranjeras.

– Continuar expresando la más amplia solidaridad con los países  pueblos bajo ocupación y dominio colonial en El Caribe inglés y francés, Sudamérica, África y Medio Oriente, donde hay presencia militar extranjera como en Guyana, Puerto Rico, Argentina en Neuquén y las Islas Malvinas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur, Siria, Palestina, Sahara Occidental y Chipre.

– Expresar la solidaridad con el pueblo peruano al tiempo que condenamos el incremento de bases militares estadounidenses en su territorio tras el golpe de estado al Presidente Pedro Castillo.

– Rechazar el uso de la controversia de la Guyana Esequiba como pretexto para promover la presencia del Comando Sur en nuestra región, afectando la zona de paz que caracteriza a América Latina y el Caribe. Asimismo, apoyar el derecho del pueblo venezolano de celebrar elecciones el próximo 28 de julio, en paz y sin intervención extranjera.

– Expresar nuestra solidaridad con los pueblos indígenas y comunidades africanas de América Latina; a la vez que exigimos la reparación de daños causados por el colonialismo y la esclavitud a estas poblaciones.

– Manifestar nuestro apoyo al pueblo de los Estados Unidos que lucha por la paz y rechaza la expansión de las bases militares y las acciones injerencistas de su gobierno.

– Denunciar las acciones imperialistas contra Nicaragua y reforzar la solidaridad con su pueblo.

– Expresar solidaridad con el pueblo y gobierno colombianos. Se hace un llamado por la implementación de los Acuerdos de Paz, y el respeto a la vida y a los derechos humanos, al tiempo que apoyamos el programa de paz total que impulsa la política del actual gobierno.

– Incrementar las denuncias sobre las amenazas de uso de las armas nucleares que sólo conduciría a una guerra generalizada de dimensiones globales, y a su vez contra cualquier tipo de atentados hacia científicos del Sur global.

– Alertamos sobre la militarización del Ártico y del uso del espacio exterior con fines belicistas.

– Rechazar las campañas de ciberguerra y desinformación comunicacional emprendidas desde Estados Unidos y la OTAN.

– Condenamos enérgicamente el rol de Estados Unidos y la OTAN en la militarización de Ucrania y el apoyo de estas potencias en el actual conflicto ruso-ucraniano, el cual debe cesar.

– Haití sufre una grave situación humanitaria y de seguridad, que agudiza la inestabilidad social y la pobreza causada por siglos de saqueo colonial y neocolonial, subdesarrollo e intervención extranjera. El pueblo haitiano tiene derecho a encontrar una solución pacífica, sostenible y duradera a los enormes desafíos que enfrenta, sobre la base del pleno respeto a su autodeterminación, soberanía e independencia, por lo que expresamos nuestra solidaridad con el pueblo haitiano; nos oponemos a cualquier intervención militar en este país y apoyamos un plan de desarrollo social que beneficie a esta hermana nación.

– En relación al genocidio que se comete contra el heroico pueblo palestino por parte del estado sionista de Israel en complicidad con el imperialismo norteamericano y la Unión Europea los participantes acuerdan lo siguiente:

            Una solución amplia, justa y duradera al conflicto exige, inexorablemente, el ejercicio real del derecho inalienable del pueblo palestino a la libre determinación y a construir su propio Estado Independiente y soberano dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con su capital en Jerusalén Oriental. Si Palestina muere, muere la unidad.

            La historia no perdonará a los indiferentes y no estaremos entre ellos. Es tiempo de poner fin a la filosofía del despojo, del robo y de la explotación, para que muera por falta de incentivos la filosofía de la guerra.

– Denunciamos la represión y persecución en nuestros países contra los activistas que apoyan el cese del fuego en Palestina y su liberación.

            Más allá de alentar el uso de la fuerza y proseguir enviando ayudas financieras millonarias, mediante equipamiento militar de última generación, todas las partes tienen la responsabilidad de contribuir a encontrar una solución, en aras de la paz mundial, con apego a las normas del Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas.

El mundo necesita un sistema internacional multipolar, libre de armas nucleares, solo así podría avanzar la agenda de la paz en solidaridad, cooperación y respeto a la soberanía de los pueblos.

            Las organizaciones pacifistas, progresistas, antiimperialistas, reiteramos la condena a la injerencia en los asuntos internos de las naciones, el reordenamiento imperial del planeta bajo los designios de EE UU y la OTAN que pone en peligro a la especie humana y nos coloca a las puertas de una nueva

confrontación mundial.

– Redoblemos esfuerzos todos por resolver pacíficamente conflictos mundiales, fortalezcamos los mecanismos de integración, la defensa de la paz y los principios de igualdad. Luchar por la paz significa salvar la humanidad.

– Trabajemos en nuestros países por incorporar cada vez más a los jóvenes en las acciones a favor de la paz, futuros continuadores del Movimiento Mundial por la Paz.

– Exhortamos a trabajar de manera articulada las acciones en defensa de la paz mundial con los Movimientos de Solidaridad con Cuba en los países.

            Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo cubano que continúa su gran esfuerzo por alcanzar una sociedad socialista más justa, próspera, democrática y sostenible; así como transmitimos un saludo fraternal y el reconocimiento al pueblo de Guantánamo y a sus autoridades por la cálida acogida dispensada y las facilidades extendidas para la exitosa culminación del evento.

            Se convoca a darle seguimiento y divulgación a esta declaración, que será un punto de referencia para continuar fortaleciendo el trabajo a favor de la paz y contra las bases militares extranjeras.

Guantánamo, Cuba, 5 de mayo de 2024.

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