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EDITORIAL

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NO SOMOS UN PAÍS SOBERANO:

¿Colonia, semicolonia o neocolonia del imperialismo yanqui?

            La soberanía argentina no existe.

            La más vieja afrenta es la usurpación británica de las islas Malvinas, sobre las que nuestro país tiene más que sobrados derechos pues la gobernación de Buenos Aires tenía designadas autoridades allí tras la formación del gobierno patrio en 1810. Fueron usurpadas militarmente por el Reino Unido en enero de 1833, mutilación que se mantiene hasta hoy, exceptuada la recuperación entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, cuando la celeste y blanca ondeó en Puerto Argentino.

            La Argentina continental tampoco goza de soberanía, más allá de que rige la Constitución Nacional de 1853 y reformada en 1994, hay tres poderes con sus sedes en la Ciudad de Buenos Aires y gobernaciones en 23 provincias y CABA. En las formas el país sería independiente, con bandera propia y representación en las Naciones Unidas. No está más el virrey Cisneros de 1810 ni somos dependientes de Fernando VII y la corona española como hasta el 9 de julio de 1816. Sin embargo esa Primera Independencia quedó trunca por las administraciones de “criollos” y oligarcas que se acoplaron como socios menores de nuevas potencias, por ejemplo la “Generación del ‘80” respecto al imperio británico.

            Lenin en su célebre trabajo “El imperialismo etapa superior del capitalismo”, de 1916, tomaba de ejemplo entre semicolonial y colonial a la Argentina. Cito: “Para esta época son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países: los que poseen colonias y los países coloniales, sino también las formas variadas de países dependientes políticamente independientes, desde un punto de vista formal, pero, en realidad, envueltos por las redes de la dependencia financiera y diplomática. Una de estas formas, la semicolonia, la hemos indicado ya antes. Modelo de otra forma es, por ejemplo, la Argentina. “La América del Sur, y sobre todo la Argentina – dice Schulze-Gaevernitz en su obra sobre el imperialismo británico -, se halla en una situación tal de dependencia financiera con respecto a Londres, que se la debe calificar de colonia comercial inglesa”.

            Nuestro país era en esa época una semicolonia británico, pero con una dependencia financiera y comercial tan fuerte que podía calificar como colonia. Es una referencia histórica y teórica que nos brinda el marxismo-leninismo para que, con la realidad de hoy, podamos definir qué tipo de país es en 2024, con el gobierno facho seudo libertario y fondomonetarista de Javier Milei. Independiente seguro que no es.

LA ECONOMÍA

            Hay una deuda externa, de 503.000 millones de dólares, contraída en forma ilegal y fraudulenta con el FMI y fondos de inversión como BlackRock, a lo que debe sumarse una enorme deuda interna en títulos indexados por inflación y atados al dólar.

            Una veintena de monopolios extranjeros y nacionales dominan la economía, manejan los precios y mercados, se quedan con los dólares y superexplotan a los trabajadores y demás sectores populares, marginando a las Pymes y haciéndolas desaparecer (el gobierno de Macri cerró 25.000). Los dueños del acero y la siderurgia son Techint (sede en Luxemburgo) y Acindar, dominada por la hindú y británica Arcelor Mittal, la siderúrgica más grande del mundo que en 2007 invirtió 542 millones de dólares para quedarse con el 34,7% de esa firma nacional. En alimentos hablamos Molinos, Arcor, La Serenísima, La Anónima y Ledesma. En agroexportadoras dominan Cargill, Bunge-Viterra, Cofco, ADM, Frigoríficos ABC, etc. En energía Tecpetrol, Pampa Energía, Edesur. Todas las terminales automotrices son extranjeras: Ford, Renault, GM, Fiat, Honda, Toyota, etc. En bancos los primeros lugares, fuera de los públicos, están ocupados por Santander, Macro, Galicia, BBVA, HSBC, Citibank; en varios tiene participación BlackRock.

            La cámara patronal más fuerte es la Cámara Americana de Comercio, AmCham,  que nuclea a 622 empresas: emplean directamente a 360.000 personas en más de 200 plantas industriales en todo el país, aportando el 18,6% del PBI, el 38% de la recaudación fiscal, el 24% de las importaciones y el 28% de las exportaciones de nuestro país.

            La extranjerización se acentuará con las privatizaciones de 18 empresas públicas planteadas en la nueva “ley ómnibus”.

            Si Lenin pudiera analizar esos datos diría que hoy la dependencia es aún mayor a la que se vivía en 1916. Hoy es más bien una colonia o neocolonia, no de la bandera inglesa sino la de las barras y estrellas, o sea calaveras.

UN GOBIERNO FACHO Y PROYANQUI

            Milei está arrastrado a los pies o botas norteamericanas, en todos los planos. En economía se precia de que su plan motosierra y licuación de activos populares es más profundo que el reclamado por el FMI. Ha robado a los jubilados el 50 por ciento de la capacidad adquisitiva de sus pobres haberes en los tres meses de gobierno. Las centrales empresarias avalan su plan de entrega, como la citada AmCham, la UIA, AEA, Suciedad Rural, etc.

            La embajada de Marc Stanley se ha reunido una y otra vez con Milei, y ha tramitado las visitas de funcionarios de la administración Biden que llegaron para inspeccionar la neocolonia y firmar acuerdos de subordinación. Vinieron el secretario de Estado, Antony Blinken, en febrero; el jefe de la CIA, William Burns, en marzo; la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, el 2 de abril: la subsecretaria de Comercio Internacional, Marisa Lago, el 8 de abril, mismo día de arribo de Kevin Sullivan, asesor de Seguridad Nacional.

            Esas reuniones con Milei y ministros han tenido un efecto de subordinación de la Argentina, en algunos casos en forma de intromisión en los asuntos internos, como las declaraciones de Stanley mintiendo sobre la “base militar china” en Neuquén. La llegada de la generala fue el colmo porque al recibirla en Ushuaia el presidente declaró que junto con EE UU se avanzará en una base naval y comercial en aquella ciudad, o sea un emprendimiento conjunto cerca de la Antártida.

            Como resultado de esa dependencia, el miniostro Petri fue a Dinamarca a comprar 24 aviones yanquis F-16 muy antiguos, antes que los modernos aviones chinos que incomodaban a los usurpadores británicos.  

            Milei le hace la venia a Biden, pero también a Trump; invitó al nazi Zelenski a su asunción y donó helicópteros a Ucrania en su guerra contra Rusia; apoya el genocidio que comete Netanyahu en Palestina y su ataque terrorista a Irán, invitando al embajador Eyal Sela a reunión de gabinete. También ataca a los gobiernos de China, Cuba, Colombia, Venezuela y Nicaragua.

            La pregunta sigue en pie: ¿colonia, semicolonia o neocolonia? Un país independiente, eso seguro que no somos.

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