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Sergio Massa es ajuste y gobierno de unidad semicolonial

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            El candidato presidencial de UP se quiere presentar como un dirigente de Estado que “tiene con qué” hacerse cargo y sacar a nuestro país de la crisis económica y política que se está convirtiendo en la más profunda de su historia. El ministro “piloto de tormentas” que se hizo cargo del gobierno cuando el anterior ministro se fue dando un portazo en respuesta al ninguneo de la jefa del espacio, la señora CFK. ¿Es así la realidad?

            Massa fue quien más ajustó los gastos sociales en su gestión como ministro de Economía, ya que a los de abajo y a los jubilados no los ve como su base de sustento político y solo ante su mala performance en la PASO es que otorgó dos cuotas de 47000 pesos a 2 millones de precarizados sin ningún ingreso.

            Y mientras tira migajas a los de abajo, a sus socios empresarios de Edenor y Edesur les condona deudas por 140 mil millones de pesos; para tener una idea de la magnitud sería el equivalente de otorgar esos 47000 pesos a aquellos 2 millones de personas. Beneficia a dos pulpos de la electricidad en lugar de millones de personas que realmente lo necesitan para vivir, no para comprar y fugar dólares que será el fin al cual se dedicarán sus amigos.

            También pagó, al igual que CFK, Macri y Alberto Fernández, las Leliq a los bancos, cuando en campaña electoral de 2019 el actual presidente prometió dejar eso de lado para beneficiar a los jubilados.

            Pero los vínculos y falta de soluciones de Massa a los problemas no se reducen al ámbito económico y financiero. Propone la más amplia coalición política con todos (menos el FITU y las organizaciones revolucionarias y sociales). Piensa en un gobierno de “unidad nacional” que se la vea con el resultado de sus nefastas políticas económicas.          Ése es el verdadero Massa. Ajustador serial de los sectores populares. Que posa de izquierdista al prometer pagarle al Fondo para recuperar la soberanía, pero que en los hechos cumplió con las medidas que el FMI le pide, de devaluación y ajuste.

            Denuncia a los empresarios que no pagan deudas por 5000 millones de dólares y reciben el 4,8 del PBI en exenciones impositivas. Manda un presupuesto con una separata que sabe que no va a ser aprobado por quienes llama a conformar el gobierno de “unidad nacional”.

            Es que la deuda que él apoyó cuando Macri fue gobierno hay que pagarla y él será el garante de esa gran operación política y financiera que calcula se puede realizar continuando después de las elecciones con las manos libres y sin contratiempos. Massa es simplemente un operador de lo que el embajador yanqui Marc Stanley elucubró. “Uds tienen lo que el mundo necesita. Sólo necesitan garantizar las condiciones políticas de la venta” dijo el embajador del imperialismo yanqui

            Massa lo sabe; el y sus amigos como Martín Insaurralde y tantos otros, por sus gestiones se embolsaron millonarias coimas. El camino más corto para ser empresario es ser político. Su mentor José Luis Manzano puede dar fe. “Robó para la corona” con Carlos Menem y ahora con sus empresas energéticas a las que su socio Massa beneficia.

            Otro de sus socios es el gobernador de Jujuy, el carcelero y represor Gerardo Morales. Presenta su “know how” represivo ése que imagina Massa bien va a necesitar. También de la ayuda de su otro socio político Rodríguez Larreta con sus patrulleros sin identificación que mataron con “gatillo fácil” a un joven jugador de fútbol, Lucas González, por portación de cara y racismo

            CFK dijo que la crisis económica de su gobierno se debió a la política rapaz de Repsol. Se olvidó de que ella y su marido aprobaron la venta de YPF cobrando sus regalías de millones de dólares. Ahora le toca “al estadista” Massa hacerse cargo de pagar la deuda del FMI y de evitar el estallido político de su gobierno al servicio de sus amigos lúmpenes burgueses.

            Eso son. Políticos lumpenburgueses asociados a empresarios lumpenburgueses. A los cuales aspiran a convertirse en el futuro y son sus modelos. Todo disfrazado para la gilada con que la Patria está en peligro, la necesidad de mantener los derechos y otros recursos retóricos.

            La “patria” que está en peligro si Massa no gana la elección es la de los negociados turbios, la coima y el encubrimiento de la cual aquel es un lúcido representante. Y en ese caso la verdadera patria de los argentinos que quieren un futuro digno tiene posibilidad de resurgir dejando de lado la caterva de políticos y empresarios corruptos y criminales que son la verdadera casta que azota a este bendito país. Confluyendo en un gran frente antiimperialista lo podremos construir.

Venceremos ✊🏽

MARTÍN GUEVARA

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