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RESOLUCIÓN POLÍTICA XV CONGRESO PL

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¡POR UN FRENTE ANTIIMPERIALISTA Y ANTIFASCISTA, PARA ECHAR AL GOBIERNO FACHO-LIBERTARIO DE MILEI Y EL FMI!

1. Situación regional e internacional.

            El cuatrienio 2020-2024, comenzó con una situación inédita a nivel mundial por la pandemia de COVID-19, iniciada a fines de 2019 en Wuhan, China, luego extendida a todo el planeta. La aparición del virus SARS-CoV-2 tuvo como principales víctimas a los países más pobres. La Organización Mundial de la Salud la calificó como “una emergencia de salud pública de importancia internacional” en enero de 2020, hasta que en marzo de ese año ya fue calificada como una “pandemia mundial”.

            Durante 2020 y 2021 muchos países cerraron sus actividades de trabajo, estudio,  circulación, etc., instaurando el confinamiento obligatorio de la población, lo que generó oposición de sectores que negaban la gravedad de la situación. A mediados de 2022 se estimaba que un 10 por ciento de la población mundial había sido contagiada de COVID.

            La lucha contra esa enfermedad se dio a través de la creación de vacunas. A la vanguardia de esa tarea estuvieron China (con sus vacunas Sinovac y Sinopharm) y Rusia (Sputnik). Cuba, a pesar del tremendo golpe a su economía que significó el cierre del turismo por la pandemia logró desarrollar sus vacunas Abdala y Soberana. Por su parte, los grandes laboratorios privados capitalistas también desarrollaron vacunas, pero siempre intentando lucrar con su comercialización, a despecho de la grave situación sanitaria que vivía el mundo. Así sucedió con la estadounidense Pfizer, que pedía a los países compradores más garantías sobre sus activos nacionales.

            Durante la pandemia, los sectores reformistas planteaban que la crisis sanitaria podía ser una “oportunidad” para que la humanidad diera un salto hacia un mundo más justo. Nada que ver. Los países más pobres, como sucedió en el continente africano, fueron los más perjudicados y los que menos vacunas recibieron. China asistió a las poblaciones más afectadas suministrando, en 2020, 1.600 millones de dosis de vacunas a 100 países, mientras que en 2021 ese número se elevó a 2.000 millones de dosis. En cambio, EEUU y los países europeos tenían más vacunas de las que necesitaba su población, pero no fueron generosos a la hora de asistir a los más desfavorecidos. Su objetivo político fue denigrar a China con la mentira e infamia de que había fabricado el virus. Su objetivo económico era favorecer las ganancias de sus laboratorios Pfizer y Moderna.

            Lejos de “salir mejores”, la situación actual nos muestra un mundo con un incremento exponencial de la agresividad imperialista, con EEUU, la OTAN e Israel a la cabeza de esa avanzada bélica.

            En febrero de 2022, luego de años de avance imperialista sobre Rusia, sumando nuevos integrantes a la alianza atlántica e instalando bases militares cada vez más cerca de fronteras rusas, el gobierno de Vladimir Putin ingresó a territorio ucraniano, para defender las regiones de Donetsk y Lugansk, agredidas por el gobierno fascista de Kiev desde el golpe de Estado de 2014.

            Luego de dos años de guerra entre Rusia y Ucrania apoyada por la OTAN, la situación es favorable a la Federación Rusa, que ha avanzado en el Donbass e infligido serios golpes al ejército ucraniano. Los miles de millones de dólares enviados por el gobierno de Joe Biden, más los de las potencias europeas no han servido para que el corrupto régimen de Volodimir Zelensky pueda derrotar al ejército ruso. Putin es demonizado en Occidente, sin embargo las 14 sanciones económicas y de todo tipo que han desatado sobre Rusia no lo han debilitado: ganó las elecciones presidenciales con el 87 por ciento de los votos.

            En Palestina, el Estado sionista mantuvo su política de ocupación y asesinatos de la población civil, situación que se ha agravado a un punto extremo desde el 7 de octubre de 2023, luego de la acción del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas. La ofensiva israelí contra Gaza es un verdadero genocidio, con 33.000 víctimas hasta el 4 de abril de 2024, la mayoría mujeres e infancias, y más de 75.000 heridos.

            En 2020 el fascista primer ministro israelí Benjamín Netanyahu había firmado con el entonces presidente norteamericano Donald Trump, lo que llamaron “el acuerdo del siglo”, un plan yanqui-sionista para completar el desguace de Palestina. Fue un nuevo paso en los 75 años de ocupación israelí de territorios palestinos, de despojo de las fronteras históricas vigentes hasta 1967, cuando Israel se apropió de Cisjordania, Jerusalén oriental y parte del Golán, hacia la frontera con Siria. Ese plan “legalizó” la toma de la Ciudad Santa, adjudicándosela al Estado sionista en su totalidad, dejando reducido a su mínima expresión a Palestina en un barrio del este, Abu Dis.

            Además convalidó el 30 por ciento de lo usurpado en Cisjordania, en especial el valle y la ribera del Jordán, dejando a Palestina un territorio aislado entre Cisjordania y Gaza, conectado por un túnel, en un refrito del apartheid de Sudáfrica.

            Ese acuerdo entre EEUU e Israel fue rechazado por los palestinos, desde el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, hasta Hamas, que gobierna Gaza desde 2006.

            En 2020 Israel llevaba construidos 140 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, implantando 600.000 colonos judíos, que llevaron adelante acciones armadas y de provocación contra la población palestina.

            El genocidio del sionismo contra el pueblo palestino ha reducido casi a cenizas la Franja de Gaza, donde la población está muriendo de inanición, con una hambruna generalizada y una crisis sanitaria que ha sido expuesta por las Naciones Unidas. El 25 de marzo pasado se votó una declaración que exige el alto en fuego en el Consejo de Seguridad, con la abstención de EEUU. Israel no acató dicha resolución que según diferentes representantes en la ONU es vinculante, pero no para EEUU.  

            Mientras los gobiernos de las potencias occidentales siguen su escalada guerrerista, al interior de esos países crecen las luchas obreras y populares, y también un gran movimiento en apoyo al pueblo palestino y contra la agresión de Israel.

            En 2023 una ola de huelgas y movilizaciones recorrió Europa, con masivas marchas docentes en Lisboa (Portugal); en Alemania hubo paros en hospitales, educación, correos, puertos y una gran huelga del transporte en marzo que paralizó ese país. En el Reino Unido hubo una mega huelga en febrero de 2023, en la que confluyeron ferroviarios, empleados públicos, enfermeras, bomberos, maestras, profesores universitarios y otros sectores, con 500.000 trabajadores que salieron a las calles contra la carestía de la vida y en demanda de aumento de salarios. Lo consiguieron los choferes de autobuses, a despecho del discurso antisindical del primer ministro Rishi Sunak.

            Ese 2023 fue también de grandes protestas en Francia contra la reforma de pensiones del presidente Emmanuel Macron, que aumentó la edad de jubilación de 62 a 64 años. Fueron masivas movilizaciones, con fuertes enfrentamientos con la policía y ataques a oficinas gubernamentales y bancos. En estas huelgas se vio una gran participación de jóvenes, muy golpeados por la precariedad laboral, y también luchando contra la avanzada guerrerista de Macron, que plantea intervenir directamente en la guerra en Ucrania.

            El 2024 comenzó con huelgas de maquinistas ferroviarios en Reino Unido, Italia y Alemania, así como manifestaciones de agricultores en Francia, España y otros países europeos, exigiendo medidas contra la inflación y por la crisis económica provocada por la guerra en Ucrania.

            En EEUU hubo una gran huelga automotriz en 2023 del sindicato United Auto Workers (UAW, Trabajadores del Automóvil Unidos) contra los tres mayores fabricantes de automóviles: Ford Motor Company, General Motors y Stellantis. Estas tres fábricas emplean 145.000 miembros del UAW y producen alrededor del 50% de los vehículos fabricados anualmente en EEUU. El reclamo era por aumento salarial, reconocimiento de horas extras y los beneficios de jubilación que se perdieron luego de la crisis financiera del 2007-2008.

            En América Latina, hubo cambios en un sentido regresivo en varios países. Las rebeliones populares de 2019 en Ecuador, Colombia y Chile, dieron lugar a gobiernos progresistas, como el de Gustavo Petro en Colombia. En Chile el triunfo de Gabriel Boric fue una nueva frustración para quienes protagonizaron las enormes movilizaciones populares contra el derechista Sebastián Piñera. Boric tuvo posiciones cada vez más en sintonía con la agenda yanqui en la región: contra Venezuela y Nicaragua y con un programa económico de corte neoliberal.

            En Perú el triunfo de Pedro Castillo también significó una esperanza para la región, pero fue derrocado por un golpe de Estado a fines de 2022. Hoy gobierna la dictadora Dina Boluarte, en un régimen afín al imperialismo yanqui. Lo positivo fue la derrota del golpe militar en Bolivia, que había derrocado a Evo Morales a fines de 2019; la ex presidenta golpista Jeanine Áñez hoy está en prisión.

            En Cuba se mantiene el gobierno revolucionario, pero la situación económica, ya deteriorada por más de seis décadas de bloqueo yanqui, se agravó a niveles alarmantes después de la pandemia, que afectó la mayor fuente de divisas para la isla, el turismo. Los cortes de energía, la escasez de alimentos y otros problemas provocan protestas en la isla, como las ocurridas el 17 de marzo en la zona oriental, que son alentadas por el imperio y aprovechadas por los sectores contrarrevolucionarios para redoblar sus ataques contra el gobierno de Díaz Canel.

            En Brasil, luego del nefasto gobierno de Jair Bolsonaro, fue positivo el triunfo de Lula, quien volvió a la presidencia luego de haber sido perseguido y encarcelado. Su gobierno ha tomado medidas progresistas como el impuesto a las grandes fortunas y aumentos de salarios.

            Otra situación de extrema gravedad se vive en Haití, con amenazas de una nueva intervención militar de Naciones Unidas, a pesar que desde hace más de 30 años esas intervenciones digitadas por Washington solo trajeron más violencia hacia la población haitiana y ninguna solución en ese país. 

            Es muy positivo a nivel mundial el avance de China como país socialista, en los planos económico, social, tecnológico, cultural y político, y su rol internacional con la Ruta y la Franja de la Seda, al que han adherido 152 países, su papel en el BRICS, etc.

2. Balance del Gobierno del Frente de Todxs.

            El gobierno que dejó el poder el pasado 10 de diciembre de 2023, con Alberto Fernández como presidente, Cristina de Kirchner como vice y Sergio Massa como ministro de Economía, asumió con muchas expectativas populares y terminó como la “peor decepción” de los períodos constitucionales. AF se mantuvo los cuatro años, con la ayuda del PJ, el kirchnerismo y las centrales obreras, que no le hicieron ni un solo paro, a pesar del ajuste que aplicó, en particular desde la firma del Acuerdo con el FMI en marzo de 2022. Su fracaso fue el mejor abono para que creciera la opción de la ultraderecha y ganara el balotaje un personaje tan nefasto como el fascista Javier Milei.

            Aquellas expectativas populares en el gobierno del Frente de Todxs, fueron la reacción ante el desastre del gobierno neoliberal y endeudador de Mauricio Macri. El PL votó en forma crítica a la fórmula AF-CFK en las PASO de 2019 y también en las generales, donde Fernández le ganó a Macri por una diferencia de 8 puntos. Lo hicimos para sacar a Macri, pero sin cifrar esperanzas en el gobierno que se venía.

            El FDT fue una coalición de tres patas: el peronismo tradicional del PJ, el kirchnerismo y el massismo del Frente Renovador, todo ello unido bajo la batuta de Cristina, la armadora y responsable de esa unidad.

            En el documento de Resolución Política del XIV Congreso del PL, que realizamos en enero de 2020, decíamos que el gobierno que asumía “se ubica a la derecha de los de Néstor Kirchner en 2003 y del que presidía Cristina, en particular desde 2009 en adelante”. Y precisábamos que sus posiciones serían más de centro que el kirchnerismo o progresismo de la “década ganada”. Fue más de derecha. Nuestro análisis se basaba en la trayectoria política de AF, con fuertes vínculos con Clarín, la Unión Industrial y la Mesa de Enlace sojera, a quienes en sus primeros días de gestión invitó a unirse en un gobierno “de todos”.

            Respecto a Massa, planteábamos que como presidente de la Cámara de Diputados “poco se podía esperar de ese Congreso”. De hecho no avanzaron en proyectos claves como la Reforma Judicial, la Ley de Medios, la estatización de Vicentin, la investigación de la deuda externa, y otros favorables a los intereses populares, a pesar de tener mayoría propia en el recinto durante los primeros dos años. Esa fue responsabilidad central de Massa, como presidente de Diputados, hombre de la embajada yanqui.

            Al principio AF tuvo una imagen positiva, por algunas buenas medidas que tomó, como la baja en el precio de medicamentos (pequeña y acotada a determinados remedios). Suspendió la fórmula de movilidad jubilatoria, pero otorgó dos bonos que mejoraron los haberes previsionales y creó ministerios como el de la Mujer, Género y Diversidades, donde puso a Elizabeth Gómez Alcorta, defensora de Milagro Sala.

            En marzo de 2020 AF decretó el confinamiento por la pandemia de COVID-19 y tomó medidas favorables al pueblo, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que alcanzó a 9 millones de compatriotas. Para las empresas impulsó el Aporte para el Trabajo y la Producción (ATP) por el cual el Estado se hacía cargo de pagar la mitad de sueldos de empresas. Hubo tres IFE, lo que fue insuficiente, porque el confinamiento se prolongó por más de un año, y los ATP fueron importantes para las Pymes, pero incluso favoreció a grandes empresas que tenían espaldas para bancar el parate.

            La oposición de derecha del PRO-Cambiemos fue muy crítica del ASPO (Aislamiento Social Preventivo Obligatorio) y comenzó a exigir la apertura de las actividades comerciales y las escuelas. Ello se dio de manera gradual; incluso corrido por estas posiciones, el gobierno cedió a esas exigencias: las escuelas se abrieron aún cuando los contagios y los casos positivos todavía eran numerosos.

            El balance del gobierno del FDT en la pandemia es positivo pues tomó medidas para paliar las necesidades de los sectores más vulnerables y de las empresas, para garantizar los salarios de los trabajadores y el Estado garantizó las vacunas gratuitas para toda la población, comenzando por la población de riesgo. Pero fueron insuficientes y la situación social se agravó al ritmo de la inflación y los aumentos en los precios de la canasta de alimentos. Programas como “Precios Cuidados” fueron muy acotados.

            La pandemia fue muy grande en Argentina y el mundo. Al 31 de agosto de 2023, el  ministerio de Salud contabilizaba 10.061.739 casos confirmados, 130.568 fallecidos y 9.930.223 recuperados del virus. Estos datos fueron utilizados por la oposición de derecha del PRO-Cambiemos para criticar lo que hizo de bueno el gobierno. La gran cantidad de contagios y muertes fue porque se cedió a la presión de la derecha anticuarentena y se abrieron las clases cuando no estaban dadas las condiciones.

            Una promesa incumplida de AF fue la reforma del Poder Judicial, que le encargó a la ministra de Justicia, Marcela Losardo, socia en su estudio jurídico. Fue enviada en 2020, pero nunca tratada en el Congreso, pese a tener mayoría en ambas cámaras. Era una reforma superficial que no resolvía ninguno de los problemas que presenta la corporación judicial. Solo planteaba un aumento en el número de juzgados federales y la creación de Cámaras Federales en provincias que no las tenían. Desde el PL criticamos esa defección del gobierno y planteamos que hacía falta una profunda reforma, para terminar con los privilegios de los jueces y que estos sean elegidos por el voto popular.

            Tampoco se solucionó el problema de los presos políticos. AF visitó una vez a Milagro Sala en Jujuy, pero visto que no había salida por la vía judicial, con el Poder Judicial de esa provincia dictando sentencias en su contra, e incluso convalidadas por la Corte Suprema, el presidente no tuvo el coraje de impulsar (el bloque de legisladores tampoco) una ley de amnistía en el Congreso. Y menos aún un indulto, como se le pidió incluso hasta el último día de su mandato. A más de ocho años de su arbitraria detención, Milagro sigue presa.

             La gran estafa al pueblo argentino del gobierno de AF-CFK-Massa, fue haber convalidado el fraude de la deuda externa contraída por Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional, mediante el Acuerdo aprobado por el Congreso en marzo de 2022. A partir de allí, se aplicaron las recetas del Fondo. Se descargó un fuerte ajuste sobre el pueblo trabajador, con pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, así como un aumento incesante de la inflación, que con el ministro de Economía, Massa, designado en agosto de 2022, siguió “pum para arriba”. Eso cimentó el camino para que avancen las propuestas de derecha de PRO-Cambiemos y la ultraderecha de La Libertad Avanza.

            El PL denunció la falta de voluntad política del gobierno del FDT para investigar la deuda fraudulenta, sancionar a sus responsables y no pagar, utilizando esos fondos para el desarrollo independiente del país. Por ello somos parte del espacio Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda Externa, conformado en 2020 por Adolfo Pérez Esquivel, Norita Cortiñas, Beverly Keene y otras personalidades y dirigentes políticos, sindicales, sociales, de DDHH, etc. Ese año se realizó el Juicio contra el FMI, de manera virtual y nuestra camarada Irina Santesteban participó del mismo, como defensora. Otros camaradas (Jorge Ramírez, María Alaniz y Sergio Ortiz) lo hicieron como parte de las audiencias virtuales desde julio a diciembre de 2020. Luego hubo otras iniciativas virtuales y presenciales, como charlas, debates y plenarios, de los que también participamos.

            El Acuerdo con el FMI aprobado en el Congreso de la Nación tuvo una fuerte oposición en las calles, por parte de organizaciones de izquierda, movimientos sociales y sindicatos combativos. El gobierno reprimió e imputó a algunos militantes que participaron del escrache al Congreso.

            En mayo de 2020, el Banco Central emitió un informe del cual surgía que entre 2015 y 2019 se fugaron del país 86.200 millones de dólares. La lista de los 100 primeros fugadores fue publicada en junio de ese año por Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna. Figuraban los empresarios Eskenazi, Werthein, Rendo, etc. pero el gobierno de AF no tomó ninguna medida contra esos evasores.

            Hubo acciones judiciales emprendidas por Pedro Biscay, exdirector del Banco Central, Eduardo Murúa, del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, y Eduardo Codianni, exsubgerente de Derechos Humanos del Banco Central, a las que adhirió la Autoconvocatoria mediante un amparo. También hubo otra causa similar iniciada por el exdiputado nacional Claudio Lozano. Esas causas visibilizaron las irregularidades e ilegalidades en la tramitación de ese crédito.

            El titular de la Oficina Anticorrupción, el exfiscal Félix Crous, inició una causa judicial el 12 de marzo de 2021. Esa causa no tuvo éxito y el gobierno siguió con las negociaciones con el FMI hasta la firma del Acuerdo en marzo de 2022. 

            Otra decepción fue la frustrada estatización de la aceitera y agroexportadora Vicentin, por la enorme deuda con el Banco Nación. En la gestión de Macri, el presidente del BN, Javier González Fraga le otorgó a Vicentin un crédito por 18.000 millones de pesos, a pesar de que esa empresa se encontraba en convocatoria de acreedores. En función de esa deuda, la estatización no aparecía como medida confiscatoria sino en salvaguarda de los activos del Estado, para recuperar una deuda que esa empresa no estaba en condiciones de afrontar, además de estar acusada de evasión de impuestos, endeudamiento con bancos del Estado y fuga de divisas. Los dueños de Vicentin, junto a entidades agropecuarias y medios voceros del agronegocio como Clarín y La Nación, organizaron movilizaciones en contra de la intervención del Estado. Los trabajadores de Vicentin, en cambio, apoyaron la medida del gobierno pero éste dio marcha atrás, sin siquiera plantear una tibia pelea. Tenía todas las posibilidades de ganar y poder contar con una empresa productora de granos y exportadora, para regular ese mercado.

            Otra falencia del gobierno de AF-CFK-Massa fue la inacción para recuperar una nueva Ley de Medios que democratice la información e impida las campañas de las grandes cadenas informativas y los periodistas a su servicio, contra toda medida positiva del gobierno. A ello contribuyó la conducta de AF y sus funcionarios, como pasó con la famosa cena de cumpleaños en Olivos durante la pandemia, o el “vacunatorio VIP” que le costó el cargo al ministro de Salud Ginés González García.

            El enfrentamiento entre el presidente y su vice, agravó la crisis interna del gobierno porque ante los reclamos de Cristina por el ajuste en 2021 y por el acuerdo con el FMI (que el kirchnerismo no votó en el Congreso, se abstuvo y se aprobó con los votos de Cambiemos), no se plantearon cambios favorables al pueblo. La vicepresidenta siguió en el gobierno aún con evidentes diferencias con el presidente y el rumbo del gobierno, pero ella no planteó una alternativa, ni llamó a movilizar al pueblo contra el ajuste derivado del acuerdo con el FMI.

            Lamentable fue también el papel de las centrales sindicales burocráticas, que se mantuvieron al margen de los reclamos obreros y populares cuando se agravaba la crisis económica y los salarios y jubilaciones perdían poder adquisitivo. No hubo un solo paro general de la CGT ni de la CTA-T dirigida por el diputado nacional del FDT, Hugo Yasky. La CTA Autónoma, que también apoyó al gobierno, fue asumiendo posiciones más críticas y convocó a jornadas de lucha y paros, en particular de estatales, y apoyó las luchas piqueteras. Fueron las organizaciones sociales y piqueteras más combativas las que tomaron la punta de la resistencia contra el ajuste del gobierno, con manifestaciones y acampes callejeros en Buenos Aires y en todo el país, contra la política de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, que fue reduciendo los planes sociales a pesar del crecimiento de la pobreza.

            La pobreza pasó del 35 por ciento en diciembre de 2019 al 48 por ciento en ese mismo mes de 2023: unos 20 millones de compatriotas en esa condición. La explicación del gobierno fue que tuvo que atravesar la pandemia de COVID, la sequía y el endeudamiento con el FMI. Los tres son reales, y los dos primeros fueron problemas objetivos, pero el primero pudo haber sido sostenido con más políticas favorables a los sectores más humildes. La convalidación de la deuda externa con el FMI y la firma de un acuerdo tan perjudicial fue una decisión política que violó la promesa de investigar la deuda y castigar a los responsables de haberla contraído sin pasar por el Congreso.

            El PL fue consciente desde el inicio del gobierno del FDT de todas estas limitaciones, por ello decíamos que el gobierno de Fernández “es una mejora respecto a Macri, pero no viene con soluciones a la crisis. Para ello hacen falta medidas de fondo, antimonopólicas y antiimperialistas”.

            Y agregábamos: “Por eso nuestra advertencia. Al inicio el gobierno de los Fernández será mejor que el de Cambiemos, pero tras algunas mejoras, cuando se choque con dificultades, va a pedir nuevos sacrificios y querrá descargar parte de la crisis sobre las espaldas de los asalariados. Es la historia del peronismo: al principio significa progresismo y hasta medidas populares; luego conciliación y pasos atrás. Y en los momentos difíciles, ataques a los sectores obreros y populares en lo económico y en sus derechos humanos, hasta correrse a la derecha”. “Así capituló ante el golpe de 1955, hizo otro tanto ante el terrorismo de Estado en 1976, preparando antes el terreno con Isabel Perón, López Rega y la Triple A; aplicó el neoliberalismo proyanqui con Menem entre 1989 y 1999, y tras algunos años de progresismo, terminó derrotado en 2015 por el neoliberalismo de derecha y proyanqui de Macri”. “El peronismo no es liberador. Es un movimiento con dirección gran burguesa nacional y con bases amplias en el pueblo, incluso en la clase obrera. En su historia, en los momentos críticos siempre pesó más la decisión de su dirección gran burguesa. Habrá que tenerlo muy en cuenta en el período que se abre, con tantas expectativas populares que nuestro partido no comparte, pero que tendrá en consideración para incidir en esas masas y ayudarlas a dejar de lado sus ilusiones y relatos, y atenerse a las realidades”.

            El gobierno del FDT mintió  muchas veces con que la izquierda era “funcional a la derecha”. Al revés, la realidad mostró que los funcionales fueron ellos y su cogobierno fondomonetarista.

3. Triunfo de la ultraderecha: el gobierno de Javier Milei.

            Milei tuvo un 30 por ciento de los votos en las PASO de agosto de 2023. En la primera vuelta de octubre perdió ante Sergio Massa, FDT-Unión por la Patria, con el 36 por ciento. Pero en el balotaje ganó esa derecha fascista de Milei y Victoria Villarruel, de La Libertad Avanza, con el 55,7 por ciento: 14.4 millones de argentinos y argentinas votaron esa propuesta de ultraderecha. Para eso contó con la inestimable colaboración de Mauricio Macri y Patricia Bullrich (PRO).

            En el Editorial de LIBERACIÓN 407, decíamos que, “aún con todas las deformaciones de la democracia burguesa del capitalismo dependiente, este comicio no puede desconocerse porque votó el 76,3 por ciento y no hubo denuncias de fraude. Hay que admitirlo, el fascismo local, con vasos comunicantes con el fascismo y la ultraderecha a nivel mundial, se anotó una importante victoria ‘democrática’”.

            En el  balotaje el PL llamó a votar contra Milei y su propuesta fascista, en forma muy crítica, con la boleta de Massa-Rossi. Anunciamos lo que está ocurriendo: que las corporaciones que nuclean a monopolios y bancos estaban de fiesta, lo mismo que la dirigencia fascista mundial con Donald Trump, Jair Bolsonaro, Abascal (Vox de España), la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y los grandes medios de desinformación, como Clarín y La Nación.

            Se puso en marcha el anunciado ajuste “plan Motosierra”, a través del ministro de Economía, Luis Caputo, con una devaluación del 118 por ciento, que licuó aún más los ya devaluados salarios, jubilaciones e ingresos populares. El nuevo gobierno convenció a una gran parte de la población que esa era la única forma de evitar una hiperinflación del 15.000 por ciento, exagerando sobre la herencia recibida del gobierno del Frente de Todxs, que era mala pero no a esa extrema mentira.

            Como lo repitió hasta el cansancio, Milei apunta al déficit fiscal como el origen de todos los males de la economía. Para el PL la gran enfermedad es el peso asfixiante de los monopolios privados, nacionales y extranjeros, y la abrumadora deuda externa con organismos financieros internacionales como el FMI y los fondos privados tipo BlackRock. Justamente, esa deuda externa fue contraída en 2018 por Macri y el mismo Caputo que hoy dirige la cartera de Economía.

            El 20 de diciembre, luego de una gran movilización convocada por los movimientos sociales, la izquierda trotskista del FIT-U y la izquierda antiimperialista como el PL, los sindicatos combativos, entre otros sectores, pero boicoteada por el peronismo, Milei anunció en cadena nacional su Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023. Mediante el cual se derogaban 32 leyes y se producían innumerables modificaciones en centenares de otras normas, además de declarar en su art. 1 “la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, sanitaria y social hasta el 31 de diciembre de 2025”. Semejante DNU fue inconstitucional desde su origen, al intentar producir cambios de fondo salteándose el Congreso Nacional. El 14 de marzo de 2024, el Senado rechazó ese DNU, pero en los tres meses que lleva de vigencia ya produjo daños irreparables para la mayoría del pueblo, como la liberación de precios, la desregulación de alquileres, de comisiones bancarias, aumento de las cuotas de la medicina privada, etc. A través de amparos judiciales, se logró la suspensión del capítulo que pretendió instalar una reforma laboral antiobrera.

            Caputo, lobbista y exempleado de los bancos internacionales JP Morgan y Deutsche Bank, es un personero del gran capital nacional e internacional. Fue el encargado de anunciar las medidas de ajuste del gobierno no renovación de los contratos laborales de un año en el Estado, suspensión de la obra pública, prórroga del Presupuesto 2023 para licuar con la inflación a los salarios, jubilaciones, Potenciar Trabajo y Universidades; cambio de la actualización previsional que será por decreto; devaluación del 118 por ciento llevando el dólar oficial de 360 a 800 pesos, para beneficiar a los pulpos exportadores; aumento desbocado de precios por esa devaluación y por el fin de los pocos controles del Estado sobre los precios; corte de las transferencias de Nación a las provincias, cese de los subsidios a las tarifas y el transporte, con el consiguiente aumento de las mismas, supresión de la mitad de los ministerios, eliminación del Fondo Nacional del Incentivo Docente (Fonid) y un largo etcétera.

            El FMI a través de su directora Georgieva declaró: “acojo con beneplácito las medidas decisivas anunciadas por el presidente Milei y su equipo económico para abordar los importantes desafíos económicos de Argentina”. A confesión de parte … Sin embargo, el recorte a las jubilaciones, salarios y planes sociales fue tan brutal que el FMI le pidió al gobierno que atendiera a la situación de los más vulnerables. ¡A la “izquierda” de Milei!

            La política y el plan del gobierno facho libertario se han hecho más claros para las masas en los cuatro meses de gobierno. No solo con el DNU que recortó derechos y otorgó más facilidades a los bancos y grandes empresas, sino que luego avanzó con la “ley ómnibus”. Además de legislar sobre un sinfín de aspectos centrales de la economía y de la vida de los argentinos y argentinas, también pedía “facultades extraordinarias” para legislar sin tener que pasar por el  Congreso. Milei estaba pidiendo la “suma del poder público”, prohibido por la Constitución Nacional, que califica a quienes lo consientan como “infames traidores a la patria”.

            Esa ley fue aprobada en general en Diputados, pero se empantanó en el debate de los artículos en particular. Tan brutos fueron los diputados de LLA que pretendieron que volviera a comisión para su discusión, con lo cual se cayó la aprobación en general.

            Esa fue una gran derrota para Milei, pero no fue obra solo ni principalmente del Congreso. En la calle, además de la gran marcha del 20 de diciembre y los cacerolazos posteriores al anuncio del DNU, hubo el paro nacional convocado por las centrales obreras el 24 de enero, con una extraordinaria movilización en Buenos Aires y en todo el país, con gran acatamiento en el sector industrial. Se movilizaron en todo el país 1,3 millón de personas y eso fue lo decisivo para voltear el nefasto DNU.

            En las últimas semanas, recrudecen los despidos en el sector público, con miles de contratos que no se renuevan y que están desmantelando áreas del Estado que atienden situaciones de vulnerabilidad: ANSeS, ministerio de Trabajo, oficinas de discapacidad, CDR, INADI, etc. 

            Entre las primeras medidas de Milei no podía faltar la represión, a cargo de Patricia Bullrich, devenida en su ministra de Seguridad, el mismo cargo que ocupó en el gobierno de Macri. Su “Protocolo Antipiquetes” puso a las fuerzas de seguridad a reprimir las movilizaciones, para obligar a la gente a marchar por la vereda, pero no pudo evitar las protestas del 20 de diciembre ni los cacerolazos ni el gran paro del 24E.

            El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) estimó que la pobreza había trepado al 57,4 por ciento a fines de enero, dato publicado a mediados de febrero. Para el mes siguiente se estima que superará el 60 por ciento, porcentaje solo alcanzado en 2002, luego de la crisis de diciembre de 2001. Milei lo hizo.             El freno a la obra pública multiplicó los despidos en la construcción, industria movilizadora de la economía, llegando a 150.000 los puestos de trabajo entre los perdidos y suspendidos. Los tarifazos en los servicios públicos empobrecen a la población y obligan a despedir y cerrar a las Pymes.

            Los indicadores económico-sociales empeoran, y el Gobierno avanza con miles de despidos en el sector estatal, mientras el ajuste se descarga sobre los jubilados, a quienes les pagará en abril un insuficiente aumento en dos cuotas. 

            En las últimas semanas, hubo 200 despidos en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), 150 en la Cancillería, 70 en Aerolíneas Argentinas y Aeroparque, 670 en el Servicio Meteorológico, 1.500 en ANSES y la lista sigue. No conforme con ello, Milei anunció ante un Foro de Empresarios que despediría a 70.000 contratados.

            La CGT se mandó a guardar luego del paro del 24 de enero, pero otros gremios están dando la pelea, como ATE y la UOM. La UOCRA en cambio, aunque tiene decenas de miles de despidos por el parate de la obra pública, no hizo medidas de fuerza. La docencia universitaria y también los maestros y profesores de varias provincias, están parando y van el 23 de abril con los estudiantes a la Marcha Federal Universitaria.

            El pueblo venía fulminado por la alta inflación y ahora se sumó una creciente y grave recesión. Cartón completo si sumamos la enorme deuda externa, el peso de los monopolios y la extranjerización de una economía más primarizada, agro minera exportadora.

            4. Las propuestas del PL.

            El PL viene denunciando esas políticas antiobreras y ajustadoras de Milei y a la vez identificando a los enemigos del pueblo. En primer lugar, el gobierno de Milei y Villarruel, junto con sus aliados del PRO y de otras coaliciones en el Congreso. También aquellos gobernadores que amenazan con romper cuando les cortan los subsidios y partidas coparticipables, pero que terminan transando con el gobierno nacional, como se vio en la aprobación en general de la “ley ómnibus”. Igualmente, no es un bloque unido y hay gobernadores más dispuestos al enfrentamiento con el gobierno nacional, máxime cuando va perdiendo el apoyo que lo entronó en el poder. La actitud de Milei, de insultar y bardear a través de las redes sociales, facilita estos cambios de apoyos y rechazos.

            Los enemigos del pueblo son los monopolios y corporaciones que apoyan a Milei por los enormes beneficios y ganancias que están obteniendo en su gobierno. Son los popes de la Cámara de Comercio Americana (AmCham), UIA, AEA, grupos exportadores, bancos, etc. Entre otros, Paolo Rocca, de Techint; Héctor Magnetto, de Clarín; Eduardo Elsztain, del Banco Hipotecario e Irsa; Eduardo Eurnekian, de Corporación América; Marcos Galperín, de Mercado Libre; Miguel Gallucio, de Vista Oil; Luis Pagani, de Arcor; Marcos Pereda Born, de Pereda Agro y Cicyp; los Blaquier del ingenio Ledesma, los controlantes de Cargill y Bunge-Viterra; Eduardo Escasany del Banco de Galicia, Marcelo Midlin de Pampa Energía, etc.

            El enemigo principal en lo económico-financiero, político y militar, es el imperialismo, sobre todo el yanqui, representado por el embajador Marc Stanley, que como lo citamos en LIBERACIÓN 409, dijo en una entrevista con La Nación+ el 30/1: “Este es el mejor momento de todos. Estamos experimentando las mejores relaciones que hemos tenido con Argentina”. En marzo, junto a una delegación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU, se firmó un “convenio de cooperación” con la Administración General de Puertos (AGP) para el intercambio de información y capacitaciones sobre la vía navegable del río Paraná en Argentina. Una entrega vergonzosa de nuestra soberanía! Una más y van …

            En 2019 el PL propuso un programa inmediato de 13 puntos, que fueron la base de un documento para concretar la Unidad Antiimperialista. Ello se plasmó en un Manifiesto que firmaron algunas agrupaciones, dirigentes y militantes independientes, luego de una reunión en el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, con motivo de los 50 años del Cordobazo.

            En la Resolución Política del XIV Congreso del PL planteamos la construcción de ese frente antiimperialista para ganar a los sectores más combativos del pueblo y dar la batalla política, sindical, social y cultural. En ese momento, el recién asumido gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner suscitaban grandes expectativas en sectores populares.

            Fue acertado que en ese documento planteáramos que la derecha macrista, el FMI, la Suciedad Rural, Clarín y la Patria Financiera, iban “a conspirar y bloquear el avance de nuestro pueblo e incluso las medidas tibias adoptadas por el nuevo gobierno”. Nuestro partido siguió planteando en soledad la necesidad del Frente Antiimperialista. En 2024, con la ultraderecha en el gobierno, cada vez más sectores plantean la necesidad de la Unidad, pero la mayoría lo hace con un contenido electoralista o reformista, sin proponer las medidas de fondo que ameritan la gravedad de la crisis, limitándose a reformas superficiales.

            También expresábamos: “El rejunte peronista en sus tres sectores hoy representados en el FDT no tiene vocación de liberación nacional y social sino que propone algo viejo y fracasado: un Pacto Social para dinamizar el “capitalismo productivo y fifty-fifty” en un proyecto neodesarrollista, extractivista y sojero”. Y nos quedamos cortos, pues desde 2022 el FDT directamente aplicó el ajuste que acordó con el FMI.

            Hubo un creciente auge de movilizaciones piqueteras, obreras y populares contra el ajuste, pero no alcanzaron un nivel de unidad antiimperialista. No por falta de luchas, sino por diferencias con las fuerzas políticas que conducen esas luchas y por nuestra debilidad orgánica y falta de mayor inserción en los frentes de masas.

            Fue acertado también en aquel documento, cuando criticamos la alianza gran burguesa entre el gobierno del FDT y grandes empresarios como Rocca (Techint), a quien se le otorgó la construcción y la operación del gasoducto Néstor Kirchner. Frente a eso planteábamos la nacionalización de la industria siderúrgica (Siderca, Tenaris y Ternium) y la energética (Tecpetrol, Pampa Energía, Edesur).

            En el frente sindical, nuestra propuesta es la unidad de sindicatos y agrupaciones combativas y antiburocráticas, para derrotar a la podrida burocracia sindical, que en los cuatro años de gobierno del FDT no tomó una sola medida de fuerza para torcer el rumbo fondomonetarista. Planteamos recuperar los sindicatos de los burócratas como Héctor Daer y Carlos Acuña de la CGT nacional, Luis Barrionuevo de Gastronómicos, Gerardo Martínez de la UOCRA, Ricardo Pignanelli del SMATA, Andrés Rodríguez de UPCN, Armando Cavalieri de Comercio, etc. En la UOM perdió Antonio Caló y ahora dirige Abel Furlan, ligado al kirchnerismo, sin embargo no puede calificarse a su conducción como combativa, aunque recientemente realizó tres paros. Hay gremios combativos como ADIUNSa (docentes universitarios) en Salta, Docentes de UEPC Capital de Córdoba, ATE y el SUTNA (Neumático). Este último protagonizó en 2022 una dura lucha contra las multinacionales Pirelli, Fate y Bridgestone, muy denostada por el gobierno y los medios, pero que salió victoriosa.

            Durante los 4 años del FDT la lucha contra esta burocracia era importante, por su papel de freno, cómplice y traidor de las luchas de las bases. Las Agrupaciones de Base Clasistas (ABC) impulsadas por el PL no han tenido un gran desarrollo en estos cuatro años, con escasas actividades virtuales durante la pandemia y algunos volantes. No hemos tomado con seriedad la agitación y propaganda en la clase obrera, en las puertas de fábrica y hemos estado ausentes de importantes luchas obreras. Esta situación merece una autocrítica de la conducción del PL y los compañeros del frente sindical, y plantearnos una urgente rectificación para una mayor inserción en la clase obrera.

            Aunque no logramos plasmar la propuesta del Frente Antiimperialista, la misma sigue siendo válida y más necesaria que nunca, ahora con el agregado de Antifascista, ante la ultraderecha en el poder.  

            Las propuestas del PL están plasmadas en el PROGRAMA que tratará este XV Congreso Nacional, con propuestas de largo, mediano y corto plazo.

5. El balance de la actuación del PL entre 2020 y 2024.

            Nuestra línea política ha demostrado su corrección en estos últimos cuatro años, plasmada en la Resolución Política del XIV Congreso (2020): “Frente Antiimperialista para soluciones de fondo a la crisis del capitalismo dependiente y neocolonial”.

            Fue acertado haber votado críticamente al FDT para derrotar a Macri, y a la vez “abrir el paraguas” respecto al nuevo gobierno. La práctica demostró que, lejos de ser progresista, acordó con el FMI, otorgó más concesiones a los monopolios y ajustó al pueblo trabajador.      Así, la reacción social contra el fracaso de ese gobierno, facilitó el acceso al poder de un candidato de la ultraderecha como Milei.

            También fue correcto que durante el primer año de esa gestión, apoyáramos las medidas positivas que se tomaron para paliar los efectos de la pandemia de COVID: aislamiento, IFE, ATP, campañas de vacunación, etc. Y criticamos al macrismo por sus posturas antivacunas y conspirativas respecto al virus. Esa derecha agitaba la consigna de la “libertad” para oponerse a la supuesta “dictadura sanitaria”. Esta bandera fue luego tomada por Milei en su campaña hacia el Congreso en 2021 y hacia la presidencia en 2023. Hoy es su grito de batalla: “Viva la Libertad, Carajo”. Es la libertad de los monopolios de enriquecerse a costa del sufrimiento del pueblo, que tiene “la libertad” de morirse de hambre.

            El PL no fue furgón de cola del frentetodismo, como sí lo fueron otras fuerzas de izquierda reformista como el PC y PCR, o de centroizquierda como Patria Grande y Nuevo Encuentro. Esos cuatro formaron parte y siguen siendo parte de esa alianza, rebautizada Unión por la Patria.

            En 2020 integramos la Autoconvocatoria, sosteniendo que no había que pagar la deuda fraudulenta contraída por el macrismo. Y frente al informe del Banco Central sobre la fuga de capitales, propusimos recuperar esas divisas, informando y enjuiciando a esos evasores.

            A partir de 2021 el PL profundizó las críticas al gobierno, por el rumbo claudicante con el FMI y los monopolios. Por ello en las elecciones de medio término de ese año votamos críticamente al Frente de Izquierda (FIT-U).

            A partir del Acuerdo de 2022 con el FMI nuestras críticas se profundizaron y pasamos a ser oposición al gobierno, pues ya no se visualizaba un cambio de rumbo en su gestión, ni siquiera ante las críticas de la vicepresidenta, que sin embargo siguió formando parte del gobierno y no rompió con ese rumbo. Los cambios en Economía, con la efímera gestión de Silvina Batakis y luego Massa, profundizaron ese rumbo capitulador con el FMI, aplicando un severo ajuste sobre el pueblo. Hubo un alza inflacionaria que al final de su gestión, en noviembre de 2023 acumulaba 160 por ciento interanual, que con la disparada de diciembre trepó al 211. Nuestra política plasmada en LIBERACIÓN fue muy correcta, pues analizamos cada momento de la gestión del gobierno siempre parados en la defensa de los intereses populares, sin oportunismos ni sectarismos.

            Pero no fue bueno el desempeño en general de nuestro partido en el período 2020-2024, con serios déficits que se mantienen en relación al escaso desarrollo de nuestra organización y nuestra falta de inserción en el movimiento obrero, piquetero, la juventud y otros frentes de masas con activa participación en movilizaciones.

            Lamentablemente tenemos que repetir el balance de hace cuatro años, cuando señalábamos, con sentido autocrítico, que “tampoco hubo extensión de nuestra organización a otras provincias, fuera de las que ya estaban con comités y células en 2015. Hemos realizado un debate autocrítico a fondo en este Congreso para analizar las causas, los errores cometidos y aprender de los camaradas y regionales que hicieron mejor su trabajo”.

            Si bien la pandemia nos afectó -como a toda la población – por el aislamiento y la imposibilidad de realizar reuniones, actividades presenciales, actos y movilizaciones, ello no justifica la escasa fuerza orgánica de nuestro Partido, que no guarda relación con una línea política muy correcta. No tenemos una visión derrotista pues hubo algunas valiosas experiencias de nuestros camaradas, pero el resultado sigue siendo pobre en el desarrollo de nuestra organización y agrupaciones orientadas por ella.

            En la Resolución del XIV Congreso de 2020, reproducíamos conceptos vertidos en el anterior, realizado en diciembre de 2015, en relación a este tema: “Para pelear por estas y otras ideas hay que fortalecer el partido marxista-leninista, enraizarlo más en la clase obrera y la juventud, construir fuerza propia, unir alrededor suyo a las fuerzas antiimperialistas y populares, y centrar más los golpes sobre el enemigo monopolista-imperialista, sobre todo el imperialismo yanqui. Hay que poner el PL a la cabeza de las luchas de resistencia contra Macri y su gobierno de CEOs de monopolios, con ajustes antipopulares y una orientación proyanqui”.

            Los resultados siguen siendo exiguos: se mantienen las regionales en Buenos Aires, CABA, Córdoba y Salta, en la primera con células en Moreno, Zona Sur y Bahía Blanca. Pero no hemos ampliado la organización a otras provincias, teniendo simpatizantes en Mendoza, Santa Fe, La Pampa, Santiago del Estero, Jujuy y otras provincias.

            A partir de abril de 2020, publicamos LIBERACIÓN en versión digital, lo que seguimos haciendo luego de la pandemia por el costo de las impresiones. Así, desde aquel número 367 hasta el 410 de marzo de 2024, nuestro periódico sale, no sin dificultades, todos los meses con buenas notas de línea y sobre la actualidad política y social, nacional e internacional. En cuanto a las redes sociales y la página, no son utilizadas de manera sistemática por el grueso de la militancia, con lo cual se desaprovecha una herramienta que debería mejorar la difusión de nuestras propuestas.

            En el frente gremial, como ABC sacamos volantes por el 1 de Mayo en 2020 y 2021, distribuidos por las redes y también en puertas de FADEA en Córdoba. En 2020 participamos en Córdoba de un conversatorio virtual organizado por la Coopi (Cooperativa Integral de Villa Carlos Paz). Ese año también participamos en el Juicio contra la Deuda y el FMI organizado por la Autoconvocatoria; lo hizo el camarada Jorge de Salta como secretario gremial de Adiunsa e integrante de las ABC. En 2021 organizamos como ABC un conversatorio virtual por el Cordobazo, del cual participaron Sergio Zaninelli (sec. gral. de ADUNS, Conadu H, Bahía Blanca), Pablo Aguirre (médico y delegado de ATE Córdoba), Rubén Schaposnik (delegado de ATE Buenos Aires), Jorge Ramírez (sec. gremial de ADIUNSa, sec. de DDHH Conadu H, ABC), Mario Díaz (director de Carlos Paz Gas, en la Coopi) e Irina Santesteban (delegada Judiciales de Córdoba), el cual tuvo una buena participación de compañeros y compañeras. En noviembre de 2022 hicimos otro conversatorio virtual en el aniversario de la muerte de Agustín Tosco. Hablaron: el camarada Jorge Artacho (ex delegado de IMPSA – Mendoza); los compañeros Ilda Bustos (Sec. Gral. del sindicato Gráficos de Córdoba); Diego de los Santos (Consejo Directivo ATE Capital); Diego Maita (Sec. Gral. ADIUNSa, docentes universitarios de Salta); y la secretaria general del PL Irina Santesteban (ex Sec. Gral. del Gremio Judiciales de Córdoba y referente de las ABC). 

            Se mantiene el buen trabajo de ADIUNSa en Salta, con buenas iniciativas gremiales, políticas y solidarias para con conflictos como el del Ingenio San Isidro y las marchas contra el acuerdo con el FMI. También impulsó la Coordinadora por la libertad de Nahuel Morandini y Roque Villegas, presos por tuitear en contra de Milei, ya liberados. La lista Verde, de la que participamos, volvió a ganar las elecciones de Comisión Directiva.                      

            En Judiciales de Córdoba impulsamos la lista Judiciales Unidos que en diciembre de 2021 compitió por la conducción y perdió por una diferencia de 220 votos. Obtuvo 680 votos contra 900 de la burocracia que conduce ese Sindicato desde hace 10 años.

            Mantenemos el merendero en barrio El Quebracho de Córdoba, en el cual obtuvimos en 2021 cinco planes Potenciar Trabajo para compañeras. Ellas participaron de marchas piqueteras, sindicales y del PL, pero hay un déficit de formación política en ese trabajo territorial.

            El camarada Pablo, como delegado de ATE y referente del personal de Salud en Córdoba ha sido entrevistado en movilizaciones del sector y hoy forma parte del Consejo Directivo de ATE Córdoba. La camarada Irina disertó en el Congreso de Mujeres Sindicalistas que organizó el Sindicato de Comercio en Córdoba, con presencia de mil compañeras de todo el país. Su intervención fue muy aplaudida y quedaron varios contactos en ese gremio, aún cuando su dirección es burocrática, tanto a nivel nacional como en la mayoría de las provincias. Avanzó nuestro trabajo gremial en docentes de Moreno, ahora con varias delegadas de escuelas.

            En Moreno hubo una buena experiencia con una olla popular durante el primer año de la pandemia. Las compañeras de la Agrupación Beatriz Perosio de allí han asumido el compromiso de continuar con esa tarea.

            En CABA se hizo agitación y propaganda en 2020, 2021, 2022 y 2023, con carteles y volantes en plazas de la ciudad. Esa buena experiencia debe tener continuidad y las demás regionales deben tomar nota de esta actividad y replicarla.

            En Salta hubo una buena experiencia con un taller de tejido y debate con compañeras de la agrupación Beatriz Perosio en un barrio. En este frente se hicieron buenas reuniones virtuales al comienzo de la pandemia, pero no tuvieron continuidad. Las compañeras de Salta desarrollaron un muy buen trabajo con los pueblos originarios durante la pandemia, llevando alimentos recolectados a cuatro comunidades. Este año se retomaron las reuniones, participaron en las marchas del 8M en Salta, Buenos Aires y Córdoba. Y se ha tomado el compromiso de participar en el 36 Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias que se realizará en octubre en Jujuy.

            El trabajo territorial en zona sur de Buenos Aires no ha tenido mayores avances, lo cual debe ser rectificado, retomando las experiencias de los centros populares “Raúl Kossoy y Ana María Estevao”.

            No hubo rectificación por el abandono del trabajo universitario de TUPAC en Salta, en CABA – Buenos Aires y Córdoba. Solo los camaradas de Bahía Blanca han continuado con agitación y propaganda en esa universidad, pero deben impulsar actividades que vinculen nuestra línea con las necesidades concretas de los estudiantes en esa casa de estudios. Es necesario abrir ese frente en Salta, donde ya se dieron los primeros pasos. Debemos profundizar los contactos que ya tenemos por la labor de tantos años en esa Universidad, a través de ADIUNSa. El movimiento estudiantil bajó su rol movilizador en estos años, pero hoy, al calor del ajuste en las Universidades, tenemos que impulsar actividades de agitación y propaganda para que vuelva el estudiantado a luchar contra el desfinanciamiento en la educación. Ya lo vienen haciendo en las últimas semanas y está convocada una gran Marcha Federal Universitaria para el 23 de abril.

            En DDHH regularizamos la personería jurídica de la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos y Mártires Populares, que había presentado en 2019 la querella en Córdoba por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Bolivia por la dictadura de Áñez. En relación a los actos por los desaparecidos, estos se interrumpieron por la pandemia y fueron retomados en 2022 en Córdoba, con una actividad en la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, con la presencia de familiares de Lucía Molina, y la hija y la compañera de Roberto Cristina. 

            En Salta continuamos el buen trabajo en el seno de la Asociación de DDHH “Coca Gallardo” e integramos la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, con presencia en actos y juicios por delitos de lesa humanidad. Nuestra camarada Elena Rivero mantiene su presencia en las actividades y ha sido entrevistada en los medios en numerosas ocasiones.  

            Como integrantes del MASCUBA, participamos de manera virtual de las reuniones de este espacio, que desde hace unos dos años ha entrado en una crisis. Tenemos diferencias políticas con el sector que se niega a ligar la lucha popular en la Argentina con la actividad solidaria con Cuba. Así, en la reunión realizada en Córdoba en 2022, previo al Encuentro Nacional, ese sector se negó a incluir la denuncia del ajuste en Argentina por la deuda con el FMI. Lamentablemente, cuando más lo necesita Cuba, el movimiento de solidaridad está debilitado en nuestro país. Debemos retomar este trabajo mediante MIL POR CUBA, como integrantes de MASCUBA.

            Publicamos el libro “Memorias de Sergio, un militante revolucionario”, que lleva a tres los libros sobre la historia de VC – PL, una herramienta para la formación y también difusión de nuestras ideas.

            En noviembre de 2023 el PL participó a través de los camaradas Irina y Sergio, del XIII Foro del Socialismo Mundial en Beijing, China, lo cual significó un gran avance en la relación entre nuestro partido y el PCCh, además de poder ver los enormes progresos del socialismo en ese país, que sacó de la pobreza extrema a toda su población.

            Iniciamos relaciones con la embajada de la Federación Rusa y participamos de la movilización del Regimiento Inmortal, que se repetirá este 4 de mayo.

            Hemos sido parte de actividades solidarias con Nicaragua y Venezuela. También con Palestina, víctima del genocidio sionista. Hay que aumentar nuestra participación en las Comisiones de Solidaridad con Palestina, con el Comité de Solidaridad que dirige Tilda Rabi, seguir activando la Comisión de Córdoba, etc.

            Este repaso de la actividad del PL en cuatro años nos obliga a un análisis más detallado de las causas por las cuales no hemos podido incrementar nuestro trabajo político, de agitación, de inserción en las luchas obreras y populares, y en consecuencia, seguimos siendo una organización con escasa militancia. Ello se vuelve un círculo vicioso, porque la falta de brazos conspira contra esa meta de lograr una mayor inserción en las bases humildes, en los sectores que hoy están a la cabeza de las luchas contra el ajuste.

            En síntesis, creemos que el PL ha sufrido la presión política e ideológica de las fuerzas hegemónicas burguesas, en particular del FDT-UP, como se verificó en algunas deserciones, incluso de un par de cuadros políticos, así como en el alejamiento de otros militantes de base o intermedios, ganados por la flojera ideológica pequeño burguesa antes que el compromiso, el sacrificio y la militancia revolucionaria. No se trata de declamar que estamos de acuerdo con la línea revolucionaria del PL sino, sobre todo, de llevarla a la práctica. Para ello hay que hacer un buen trabajo de masas en alguno de los diversos frentes y poner la construcción del Partido en un primer plano de nuestras vidas.

6. Nuestra propuesta de Frente Antiimperialista y ahora también Antifascista

            El PL propone un Frente Antiimperialista y Antifascista. Hay que remontar la durísima derrota electoral del 19 de noviembre, donde 14.4 millones de compatriotas eligieron un presidente negacionista, sionista, fascista, ajustador y represor. Su crueldad y cinismo en relación a las necesidades populares y el sufrimiento de las masas, ante sus medidas de ajuste, fomentan discursos de odio y reacciones violentas que se manifiestan en las redes sociales y también en sectores populares, que defenestran las luchas sectoriales contra esas medidas.

            El PL llama a los trabajadores y demás sectores populares, al margen de cómo hayan votado, a unirse en la defensa de sus derechos y conquistas, contra las reformas laborales antiobreras plasmadas en la “ley ómnibus”; en la defensa de las empresas públicas contra la privatización de Aerolíneas, del sistema previsional, etc; contra el cierre del INADI, los CDR, Télam y los medios públicos y todas las medidas que está tomando el gobierno ultraderechista.  

            La lucha central para plasmar esa unidad será en las calles, como se vio en la movilización del paro del 24E, convocado por la burocracia sindical, pero a la que la izquierda y sindicatos combativos aportaron una más que interesante columna. También en la resistencia a la “ley ómnibus” y en la impresionante movilización del 24 de marzo, donde no se pudieron plasmar actos únicos por la negativa del peronismo a incluir críticas al exgobierno del FDT y a los gobernadores.

            El PL participa de las convocatorias del FIT-U y otros sectores, sin olvidar las diferencias con el trotskismo, que las planteamos a la hora de definir las consignas de cada actividad. Por ejemplo, en el documento del 24 de Marzo en Córdoba, nos opusimos a la consigna trosca de “Fuera las tropas rusas de Ucrania” y ante la falta de acuerdo, esa consigna fue quitada del documento. No descartamos que al calor de las luchas haya compañeros que, se desencanten del electoralismo y sectarismo del FIT-U y sean más permeables a una política antiimperialista y antifascista como la del PL. Habrá diferentes niveles para forjar esa unidad; hoy lo más importante es la unidad en las luchas y eso será lo que determine el fracaso de las políticas de ajuste, como sucedió parcialmente con la “ley ómnibus”.

            La crisis política está dando lugar a divisiones, con partidos que entraron en tremendas crisis, como el peronismo, el radicalismo, el macrismo y también los partidos de la izquierda reformista, incluso se advierten diferencias importantes en el FIT-U. Las divisiones políticas en general darán lugar a los reagrupamientos y allí habrá mejores condiciones para crear el Frente Antiimperialista y Antifascista. 

7. Fortalecer el vínculo del Partido con las masas, la principal tarea.

            En esta tarea es crucial el papel de las agrupaciones dirigidas por el Partido, como las ABC, tanto en lo sindical como en el trabajo territorial; el frente de mujeres y la diversidad con nuestra Agrupación Beatriz Perosio, desde la cual debemos impulsar iniciativas con las mujeres de los barrios. Hay que ganar jóvenes para la militancia revolucionaria, disputando la batalla de ideas con la derecha y el reformismo, con el TUPAC y otras herramientas para organizar a la juventud que hoy sufre el flagelo del desempleo, la precarización laboral, la violencia policial e institucional, las bandas narco, etc. El rol de la Universidad en la resistencia popular va a crecer al calor del tremendo ajuste que está realizando el gobierno de Milei en la educación superior. Hay 57 Universidades nacionales y 2,5 millones de estudiantes en todo el país. La docencia universitaria viene de un paro general muy importante y ya varias universidades están denunciando el ajuste. Hay que impulsar y elevar esa lucha con el estudiantado, la docencia universitaria y los trabajadores.

            Nuestro balance en el trabajo de masas es flojo, lo fue en el anterior Congreso y ha empeorado en este XV Congreso. En 2020 planteamos que si bien hubo experiencias buenas de trabajo de masas (ADIUNSa, Judiciales, MasCuba, la Beatriz Perosio, DDHH, etc.), los límites habían pesado más que los aspectos positivos. Y repetimos ese balance.

            La política de PL no tiene una íntegra correspondencia con la práctica. Tenemos una correcta línea política, pero hay que convertirla en consignas y planes de trabajo para llevar a los frentes de masas. Es un problema político, organizativo y práctico que ya se planteó en 2020. No hemos logrado extender el partido más allá de las ciudades donde estamos, y en algunas regionales nos hemos achicado, como Córdoba. Tenemos un débil trabajo de masas; no es que no tengamos buenas experiencias, pero no crecemos y nuestros intentos por superar esas dificultades han sido insuficientes. 

            Hemos tenido desviaciones de derecha, reflejadas en dos deserciones; también hubo otros camaradas que se fueron en Córdoba y Buenos Aires. Por ello la lucha política e ideológica debe ser constante al interior del Partido, para que no nos ganen las ideas reformistas ni la comodidad pequeño-burguesa. Es urgente revertir esta situación y en algunos lugares ya lo estamos haciendo, hay que tener más ofensiva a la hora de atraer militantes, para ello hay que estar en los lugares de trabajo, asambleas de trabajadores, los territorios. Y tener ofensiva también a la hora de difundir al Partido, no esconderlo, con respeto pero sin defensismo.

            Es necesario también ser más exigente con nosotros mismos, cumplir con las obligaciones que nos impone el Estatuto. No con un sentido burocrático sino aumentando el compromiso y la militancia en un partido que pretende cambios revolucionarios y hacer la Revolución. Es preferible convertirnos en un partido de vanguardia, con un núcleo de acero, y tener muchos amigos y simpatizantes, pero que aquellos camaradas cumplan con su compromiso y obligaciones. Y en ello la dirigencia debe dar el ejemplo: ser los primeros en la militancia, el cumplimiento de los compromisos partidarios, el trabajo de masas, la autocrítica, etc. 

            Estamos culminando con éxito nuestro XV Congreso, que pusimos bajo la presidencia honoraria de “Los 30.000 desaparecidos y la revolucionaria Generación del ‘70”. Esa es nuestra referencia política, ideológica e histórica concreta para llevar adelante nuestra consigna principal del Congreso: “Por un Frente Antiimperialista y Antifascista para echar al gobierno facho-seudo libertario de Milei y el FMI”.

            En estos primeros cuatro meses de ese gobierno ya se ven numerosas protestas obreras y populares. Ahí está nuestro lugar en el país y el mundo, buscando politizar y elevar esas luchas hacia nuevos Argentinazos y lograr una República Popular Argentina Plurinacional.

            Si el ajuste, la represión y la entrega son ley, ¡la Rebelión Popular es Justicia!

Córdoba, Argentina, 13 y 14 de abril de 2024.

www.partidodelaliberacion.com.ar

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