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Me gusta Jujuy, mi Jujuy, cuando lucha

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            Todos los días llegan noticias de Jujuy, llegan por las redes o por amigos y conocidos que viven en la Provincia del norte. Los medios masivos eligen callar: callan lo que el pueblo reclama en las calles y cortes de ruta. También eligen el silencio para ocultar las medidas de persecución que el gobernador, ahora candidato a vicepresidente de la fórmula presidencial de Larreta, Gerardo Morales, lleva adelante como forma de amedrentar los reclamos.

            Desde el 5 de junio la provincia se encuentra en lucha y resistencia permanente. Lo que comenzó como reclamo sectorial de la docencia jujeña por salarios dignos se extendió al repudio de la “Reforma Constitucional” de Morales, tratada y aprobada entre gallos y medianoche. El texto aprobado lesiona gravemente el derecho a la protesta, desconoce el derecho constitucional (nacional) de los pueblos originarios sobre el territorio ancestral, entre otras ”perlas” antidemocráticas.

“Morales Gato…Tú has mentido, has engañado a todo el pueblo”

            La canción resuena en las marchas del centro de San Salvador y también se entona en quebradas y cerros, en las rutas del valle y las yungas.

            Al ritmo de wayno, tinku y carnavalito el pueblo jujeño toma las calles. No faltan los sikuris y quenas, los cantos y el bailecito que acompaña el reclamo de la gente que se para ante un gobierno sordo a las necesidades populares y elige la represión como respuesta. El calor y color de las marchas jujeñas son un abrazo cálido en este invierno de hambre y despojo del pueblo.

            La docencia jujeña mostró tenacidad en la lucha. Salieron a la calle para pedir un aumento del sueldo básico de un maestro inicial, que al comienzo de la protesta era de $ 34.000. Luego de varias semanas de paro el gobierno provincial resolvió $175 mil de piso salarial. Esta oferta fue rechazada por los docentes al considerarla insuficiente continuando con las medidas de fuerza. La creatividad de los docentes se hace presente en cada actividad: cantan porque sus derechos son cercenados, hay carteles coloridos. 

            “Arriba la Whipala, abajo la reforma!”. Los pueblos originarios al pie de la ruta exigen que el texto de la nueva constitución sea revisado. Texto redactado a pedir de boca de las mineras, que garantiza la profundización del despojo de sus tierras, de la explotación por el Litio, que contamina el agua y empobrece la tierra. Los pueblos originarios nunca fueron consultados por esta nueva redacción.

            Los desalojos de pequeños productores y campesinos en la Finca el Pongo (Perico) son moneda corriente en Jujuy desde hace unos años. El gobernador busca expandir el cultivo de canabis, negocio que beneficia a su hijo Gastón Morales.

            El cerco mediático deja afuera lo que sigue sucediendo en Jujuy. El gobierno responde criminalizando y persiguiendo. Al cierre de esta nota la justicia adicta de la provincia ha librado más de cuarenta pedidos de detención y allanamientos contra quienes protestan. Irrespetando la autonomía universitaria la policía provincial ingresó al predio de la Universidad Nacional de Jujuy. Eso, además de los descuentos masivos a los sueldos de quienes se encuentran de paro.

            La provincia del norte es el laboratorio social de lo que la derecha pretende para la Argentina.  XuXuy despertó y nos muestra el camino de resistencia y lucha.

MARIA ALANIZ

Crónica de la represión cruenta del 20 de junio

            Poco después de las 10 de la mañana del 20 de junio, los jujeños tomaron las calles de San Salvador en protesta a la expedita aprobación de la constitución. El gobernador había anunciado el día anterior que dejaba fuera dos art. de la constitución (Él dejaba, no la Convención Constituyente).

            Durante el fin de semana anterior había habido represiones a las comunidades de Purmamarca y Abra Pampa que estaban en la ruta. El gobierno demostró la crueldad con la que responde al clamor popular.

            Miles de manifestantes, muchos de ellos con los cuerpos abrigados en celeste y blanco nos recuerdan que el 20 de junio es el día de la bandera. La cita es frente a la Legislatura donde se  va  a jurar  el nuevo texto constitucional.  La actividad de la jornada había sido resuelta por la intergremial jujeña (representantes de gremios y sindicatos, organizaciones sociales, desocupados, pueblos originarios).

            En forma pacifica la gente llega. La puerta de la Legislatura, vallada, con policías parapetados como para la guerra. Puertas adentro, Morales hacía jurar la constitución de forma veloz. Las vallas y la policía  separan a los manifestantes de quienes con su accionar se llevan puestos los derechos del pueblo. Los ánimos se caldean ante la provocación policial, algunas vallas se tiran. Luego la movilización se tranquiliza ante el pedido de la dirigentes y la docencia que encabeza la actividad. Se respira tensa calma, los manifestantes no dejan de cantar.

            Son las 11:30 hs. Morales, ya hizo jurar la nueva constitución. Comienzan los primeros disparos de la policía. La gente es agredida con balas y gases. Disparan a los ojos, a la cara, como lo hicieron en Purmamarca el fin de semana anterior, como en Chile y Perú, y como lo hace el ejército sionista a los palestinos.

            Primeras detenciones. Hay corridas, golpes, disparos. Comienza la persecución y la cacería de los esbirros contra quienes protestaban.

            Jujuy es una ciudad vallada, los manifestantes que escapan de la represión encuentran en cada esquina a más policías que disparan. La gente resiste, así lo hace un militante que recibe un golpe en la cabeza de una granada de gas lacrimógena, queda muy malherido, es auxiliado por sus compañeros.

            La represión y la cacería se van extendiendo a otros lugares, como una mano abierta llega a los barrios más humildes: Xibi Xibi y el  Río Grande son testigos de la saña policial.

            A la siesta y como en la dictadura, grupos de tareas, salen en camionetas de empresas privadas a cazar manifestantes en el centro y en los barrios.

            Quienes resisten se reagrupan en la Plaza Belgrano, frente a la Casa de Gobierno que está igualmente vallada y con policías. A lo lejos se escuchan los tiros.

            Más de 60 son los detenidos de la jornada de represión de Morales, muchos de ellos muy golpeados.

M.A.

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