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Chile, la lucha Continúa

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A 50 años del golpe fascista en Chile, los del Partido de la Liberación PL de Argentina hacemos este acto por las redes junto con los camaradas chilenos del PC AP.
Viernes 15/9 a 19 horas. Los esperamos. Por un Frente Antiimperialista y Antifascista.

A 50 años del inicio de la dictadura militar, de la oligarquía, con el fiel apoyo del Imperialismo norteamericano.

            Para poder comprender la magnitud de lo que fue el gobierno de la Unidad Popular, encabezado por el presidente Salvador Allende, debemos analizar la historia de la lucha de clases en Chile. Desde el comienzo de la lucha por la emancipación de la Corona Española, se da como es natural la lucha entre los intereses de las distintas clases sociales dominantes, que usan a los sectores oprimidos y explotados para defenderlos. Es así que, incluso para apoderarse de los grandes recursos de las guaneras y el salitre del norte, se hace necesario iniciar una guerra en contra de Perú y Bolivia, la que le permite a la naciente y poderosa oligarquía chilena, hacerse de inmensas zonas y riquezas, lo que produce la necesidad de mano de obra, que pueda extraer estar abundantes riquezas. Al calor de esta realidad, es que miles de peones del campo son la fuente principal del desarrollo de la clase obrera, que así como nace, se fortalece y ve la necesidad de la organización en gremios, mutuales y sindicatos.

            Esta clase obrera busca su desarrollo y comienza a comprender, a partir de las experiencias que se han dado en Europa, que se hace necesario avanzar en las luchas por mejorar la vida de los oprimidos y que esta incluso, debe avanzar en la superación de la sociedad capitalista. En los años 20, del siglo XX, se forma el Partido Comunista de Chile, quien supera las formas atrasadas de organización que la precedieron, como era el Partido Obrero Socialista, de tendencia social-demócrata. Luis Emilio Recabarren logra comprender la importancia de levantar un Partido Comunista, dada la experiencia de la Clase Obrera en la imperial Rusia, que derrota el zarismo y se convierte en el primer país que alcanza el socialismo a partir de la revolución obrera, en alianza con el campesinado oprimido.

            La clase obrera en Chile se organiza y da grandes luchas por mejorar sus condiciones de vida, enfrentando feroces represiones. Una de las más conocidas, es la matanza de Santa María de Iquique, donde los trabajadores del salitre, inician una huelga que se expande por todos los campamentos Salitreros en la Pampa Nortina, quienes son fuertemente reprimidos por el ejército chileno, generando la matanza de 3700 mineros, junto a sus hijos, esposas y familiares. Al calor de las diversas luchas, con represión y asesinatos de trabajadores, de caer y volver a ponerse de pie, se va fortaleciendo y configurando un fuerte movimiento de trabajadores, que permite en 1953 formar la Central Única de Trabajadores, CUT, que en sus inicios tenía como parte fundamental de sus objetivos la superación del sistema Capitalista e instaurar el Socialismo.

            Este importante acumulado de las luchas populares, reivindicativas y de proyecto de sociedad, es la que antecede al gobierno de la Unidad Popular, UP. Debemos recordar, que fue en la cuarta postulación de la candidatura de Allende cuando gana las elecciones, ya que en las elecciones anteriores, existió una intervención desde el imperialismo norteamericano, para impedir el triunfo de Allende como abanderado de un proyecto que identificaba las luchas de amplios sectores populares: Campesinos, Pueblos originarios, sectores de la pequeña y mediana burguesía progresista, intelectuales y artistas, dueñas de casa, empleados y la numerosa Clase obrera.

            En las elecciones presidenciales del año 1970, pese a la campaña y los apoyos económicos del imperialismo norteamericano, Allende logra ganar con la primera mayoría y se inicia el gobierno de la Unidad Popular. Son mil días que dura esta notable experiencia, la que es una constante lucha por avanzar hacia un sistema político, económico e ideológico superior, que es el socialismo, en donde se confrontan dos proyectos de socialismo: la llamada vía pacífica al poder, levantada por Nikita Kruschov, en la debilitada URSS, a partir de las nuevas teorías, (la del Partido de todo el pueblo; la Vía pacifica al Poder o la Alternancia en el poder) y la vía Revolucionaria de la toma del poder mediante la revolución de los explotados y oprimidos. Estas dos lineas eran las principales disputas que se daban al interior del movimiento popular. No era la lucha entre procapitalistas y los que luchaban por el socialismo, era la lucha entre dos formas para alcanzar el socialismo, contrarias entre sí, pero ambas buscaban la superación del Capitalismo.

            En el gobierno de la Unidad Popular se dan importantes avances en la calidad de vida del conjunto de los pueblos en Chile, se logra avanzar en derechos como en Salud pública, Educación, viviendas sociales, jubilaciones, entrega de tierras para el campesinado, nacionalización de una de las principales riquezas, el Cobre, y de la Banca, así como una acelerada industrialización. Esto va de la mano con las expropiaciones de industrias y fábricas. En el campo se expropian grandes fundos y haciendas a los terratenientes, que dejaban sin uso por años las tierras y en muchos casos, se mantenían formas de dominación propias del feudalismo.

            El ejemplo de la lucha de los explotados en Chile se esparce por el mundo, siempre ocultando las verdaderas razones, que hacen posible levantar un gobierno popular, que es, el acumulado de una historia de luchas, de avances y retrocesos, de saltos de cantidad en calidad, de unidad y lucha en el comprender y asumir la necesidad de superar el modelo capitalista. La cúspide de este proceso, es el gobierno de la UP. Al calor de estas luchas populares, se discute en las fábricas, en el transporte publico, en debates en las poblaciones y el campo, sobre la sociedad a construir, ayudando a la formación de miles de nuevos luchadores populares.

            El acumulado de experiencia va dando pie a que cada vez mayores sectores populares comienzan a apoyar la propuesta de la vía revolucionaria, al vivir las intentonas de golpes de estado, de desestabilizaciones del empresariado y sus fuerzas aliadas, los sectores fascistas, que mediante distintas formas buscan crear confusión y hacerse de un sector que apoye un golpe de estado que encabecen las FFAA. Son frecuentes los cortes de electricidad, los atentados a generales y sectores definidos como patrióticos y partidarios de un Chile soberano y popular. Se daba con frecuencia el boicot a la economía, para ello se sacaba del comercio mercadería fundamental para la alimentación, como la harina, el aceite, azúcar, levadura, té o café, carnes, así como materiales de aseo, bencina y derivados, culpando al gobierno de incapaz de abastecer a la población de alimentos, a la vez que el comerciante vendía, en el mercado negro, a precios usureros, estos mismos productos de primera necesidad.

            Estas grandes contradicciones tendría una salida revolucionaria o una salida reaccionaria. En las elecciones del Congreso el mismo año 1973, aumenta la votación de los partidarios de la Unidad Popular, que llega a tener el 43 por ciento y en paralelo, en la gran manifestación del 4 de septiembre de 1973, se repite con insistencia y masivamente, que el Pueblo quiere armarse para enfrentar a la reacción, la oligarquía. Ante eso los Partidos de la gran burguesía pro imperialista y a distintos gremios títeres del imperialismo, como lo son el comercio mayorista, los camioneros, parte de la gran minería, los grandes medios de comunicación, fundamentalmente radios y periódicos, todos ellos obedientes de las órdenes del imperialismo, conspiraban en contra del gobierno de la UP y adelantan el golpe militar para el 11 de septiembre de 1973.

            Las razones del golpe militar, por lo tanto, no sólo buscan sacar un gobierno de corte marxista, sino frenar el ímpetu revolucionario de las masas populares, que se había elevado a niveles peligrosos y difíciles de controlar a partir de los rompe-huelgas, los corruptos y vendidos a los intereses de los sectores capitalistas dominantes, que hasta ese momento, le habían dado muy buenos resultados, pero que estaban siendo desenmascarados.

            Desde antes del golpe militar, ya había algunas leyes que hacían posible conocer la real capacidad de respuesta que podría tener el pueblo. La promulgación de la ley de control de armas permitía allanar poblaciones, fábricas, sindicatos, etc., en busca de armamento. Este verdadero catastro les permitieron a las FFAA y al imperialismo actuar sobre seguro y saber con certeza que no había capacidad armada para una resistencia desde las organizaciones populares. Más aún, conociendo que habían sectores de las FFAA que se denominaban constitucionalistas y que se opondrían a cualquier intento de un golpe de estado, en los días previos al golpe militar, se realizaron detenciones de marinos, militares, carabineros, para así poder actuar sobre seguro y sin una oposición interna en las distintas ramas de las FFAA.

            Desde el 11 de Septiembre comienza una cacería de brujas, causando una represión furiosa y del terror, donde los asesinados de la Unidad Popular eran dejados en las calles y ríos, para que fueran vistos, generando miedo en la población y una absoluta impunidad para los partidarios del golpe reaccionario y fascista, creando un desánimo mayor en las masas.

            Comienza el apagón social, organizativo, de participación popular, se cierran sindicatos, medios de prensa y radiales progresistas, se intervienen las escuelas liceos y universidades, imponiendo rectores y directores a dedo. Se acaba todo tipo de organizaciones barriales, el campesinado también es reprimido y cientos de dirigentes campesinos y de pueblos originarios son asesinados, otros miles son detenidos, junto a dirigentes barriales y sindicales, son exonerados y otros exiliados. La tortura como método de sacar información, se hace común entre los distintos servicios de inteligencia de las FFAA, a lo largo y ancho de Chile. Son años de oscurantismo, sin embargo, por más represión que se ejerció sobre el pueblo, poco a poco se fortaleció la oposición a la dictadura. En distintos lugares, sindicatos, Universidades y colegios, en los barrios, zonas campesinas y de pueblos originarios, fue creciendo la resistencia y enfrentamiento a la Dictadura Militar de Pinochet y sus esbirros.

            Un 8 de Noviembre de 1979, nos damos a la tarea de formar el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP), dada la necesidad de enfrentar la dictadura militar desde una perspectiva de lucha, de levantamiento popular armado, no sólo de resistencia, sino de superación a la vez del modelo económico neoliberal, que se imponía a sangre y fuego. Se hacía necesario una organización marxista leninista, que se basa en el materialismo dialéctico e histórico, para definir una táctica adecuada para cada momento de la lucha de liberación nacional.

            El Partido nace en lucha contra ideas tanto dogmáticas, como liberales, ambas dañan la construcción y desarrollo del Partido, cuando no son enfrentadas con decisión y claridad. También busca unirse ampliamente con los sectores populares, lo que permite enfrentar de mejor manera a la dictadura, como a la vez, crecer en cantidad y calidad de los camaradas que ingresan. Fue al calor de esas luchas que se inicia la propaganda en contra de la dictadura con rayados de murallas, volantes en las calles llamando a manifestaciones y protestas, es decir, pese a toda la represión, el acumulado de lucha de clases en Chile, vuelve a ponerse de pie, esta vez encarnado en el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria). Entendiendo que al no luchar, se perdían más espacios de resistencia y organización popular y se fortalecían las ideas reaccionarias, levantadas desde la institucionalidad dirigida por la oligarquía, la gran burguesía pro imperialista y los sectores fascistas.

            La lucha en contra de la dictadura se fortalece y avanza, masivas protestas de millones de personas a lo largo y ancho del país, barricadas, huelgas, paros nacionales, enfrentamientos permanentes que aumentan en resistencia cada vez más importantes, con presencia de armamento casero mayoritariamente, impulsan grandes gestas de valentía y entrega, obligando a la dictadura y sus socios pro imperialistas, aunque ávidos de exterminar las ideas revolucionarias y progresistas, a buscar caminos de salida dentro de los marcos de la institucionalidad del modelo político, económico e ideológico.

            A 50 años del golpe militar en Chile, se busca blanquear el rostro de los asesinos y torturadores que fueron parte de la dictadura, tratando de jugar al empate, es decir, indicando que en el gobierno de la Unidad Popular, se asesinaba, torturaba y amenazaba la vida “democrática”, ocultando que la democracia, cuando favorece a minorías, es dictadura para las mayorías. Y viceversa, cuando hay democracia para las mayorías, los sectores desplazados de sus privilegios, hacen lo todo lo posible por recuperar sus perdidos privilegios y su excluyente democracia para unos pocos.

            A 50 años, se insiste con que la figura de Allende es comparable a la del presidente Gabriel Boric y con esto, tratan de desprestigiar el legado alcanzado por los pueblos de Chile en sus constantes luchas por alcanzar una sociedad democrática popular, soberana y de una clara perspectiva socialista, es decir una Patria Nueva.

            Boric es continuismo, es pro imperialista, es un estafador político, que se disfraza de izquierda para favorecer los intereses del gran capital monopólico pro imperialista norteamericano, demostrado con la firma del tratado Tras-pacífico, conocido como TPP11, con leyes represivas incluyendo la militarización y creación de bases militares en territorio Mapuche, que es una zona en conflicto y que no se resolverá en los marcos de un sistema político excluyente como el actual.

            A 50 años, siguen vigentes los principios de usar distintas formas de lucha, incluso el electoral, sin verlo como un fin en sí mismo, sino como una plataforma, un espacio, para dar a conocer nuestras ideas de sociedad, nuestras propuestas y también nuestras posiciones y críticas al actuar de empresarios, burguesía y la dependencia imperialista a los designios de los norteamericanos y sus socios. El uso de estos espacios, de manera adecuada, permite llegar a amplios sectores con nuestras ideas. Hemos usado las elecciones construyendo un instrumento legal que llamamos Unión Patriótica, UPA y esto nos ha permitido dar a conocer nuestro proyecto de Refundación de Chile, también nos a prestigiado al representar posiciones que por mucho tiempo no se levantaban, hablando de socialismo, de antiimperialismo, de soberanía, de Patria Nueva. Es es nuestro homenaje a la lucha por una sociedad superior; estos espacios, nos abren nueva posibilidad de crecer y desarrollarnos, de avanzar, usando una adecuada combinación de las formas legales, semilegales y las no legales, en la lucha por alcanzar el socialismo.

LUIS ARAVENA EGAÑA

Miembro del Secretariado Político del Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)

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