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Hay protestas sociales, ¿habrá un Frente Antiimperialista?

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EDITORIAL

            El acuerdo del gobierno del Frente de Todos con el FMI legaliza la estafa realizada por el gobierno de Mauricio Macri. Lejos de solucionar el problema de la deuda externa, lo agrava en aspectos económicos, financieros y políticos (ver nota aparte).

            Al aumentar el ajuste antipopular que el gobierno aplica desde comienzos de 2021, con más pobreza y retraso de los salarios y jubilaciones, se empinarán las protestas. Estas fueron sobre todo de los sectores más oprimidos, desocupados y de quienes cobran AUH (¡en marzo subirá a 6.375 pesos!) o el Potenciar Trabajo, de 16.000 pesos.

            En la Ciudad de Buenos Aires y muchas ciudades hubo numerosas protestas que cortaron calles y avenidas, hacían acampes frente a ministerios del gobierno nacional y de las provincias. Exigían planes sociales, más alimentos para merenderos, etc.

            “Hubo 6.658 manifestaciones, la cifra más alta en siete años; una de cada tres protestas ocurrieron en el último trimestre del año”, “La Nación” (6/1/2022). Estas cifras dan una idea concreta de cómo fue aumentando la decepción popular frente al ajuste de los Fernández. Eso está en la base de las derrotas del oficialismo en las PASO de septiembre y las legislativas de noviembre de 2021. Unos 5 millones de votos captados por Fernández-Fernández en las generales del 2019 esta vez les dieron la espalda. Lástima que en buena medida favorecieron a opciones de derecha como Juntos por el Cambio y en mucha menor cantidad al FITU, que se presenta como “izquierda”.

            Esa referencia a las numerosas y valiosas luchas populares durante el año pasado, y su reflejo político en las elecciones, donde la derecha macrista pudo pescar en un río revuelto, debe ser analizado por la izquierda revolucionaria. Está bueno que haya más luchas en 2022, pero deben acumular en sentido antiimperialista y no para favorecer el regreso del neoliberalismo y neofascismo al gobierno (del poder económico nunca se fueron…).

            El pueblo trabajador y oprimido volverá a salir a las calles en forma masiva, contra el vergonzoso acuerdo que traman el FDT (con apoyo legislativo del macrismo) y el directorio del FMI. Podría decirse que los fuegos de la crisis del 2001 no se apagaron del todo. Hay muchas enseñanzas que están vivas, algunas en la conciencia popular y otras un poco más borrosas pero pueden ganar actualidad si la crisis se profundiza.

            El Fondo obliga a bajar el gasto público y eso redundará en menos obras públicas, en retrasos salariales y jubilatorios. La inflación y los precios van a seguir subiendo por el manejo de los monopolios, los exportadores y las subas periódicas del dólar, que impactan en los precios internos. Eso motivará a los barrios populares a salir con los botines de punta, en forma más combativa que en 2020 y 2021.

CORREGIR TRES COSAS

            -La primera cosa a corregir es que el movimiento obrero tiene que mejorar su performance, porque hasta ahora ha hecho una contribución menor comparada con los sectores populares y barriales. La burocracia sindical traidora de la CGT y de otros gremios, hizo bajar el número de huelgas. La recesión de 2020 y lenta recuperación de 2021 no fue el mejor escenario para los paros, por temor a despidos y suspensiones. Las paritarias en tres o cuatro tramos morigeraron el atraso ante la inflación. En suma, la clase trabajadora ocupada, en blanco, no fue la vanguardia de los reclamos. Esto tiene que cambiar si se quiere derrotar al contubernio gobierno-oposición-FMI.

            -La segunda cuestión a mejorar es la politización (que no significa partidizar) de los conflictos y que las protestas tengan propuestas, programas y consignas para convocar a luchar al conjunto de los compañeros. No basta con reclamar alimentos o puestos de trabajo o actualización del salario. Hay que denunciar a los grandes responsables de esos dramas, los monopolios, banqueros, imperialismo, Suciedad Rural, AEA, UIA, Consejo Agroindustrial “Argentino” y los partidos políticos a su servicio, la oposición macrista y fascista (Milei-Espert) y del peronismo, según les corresponda.

            No se trata sólo de cuestionar a esas clases dominantes, sino también de unir a los luchadores con propuestas positivas y concretas. Por caso, de un salario igual a la canasta básica de 79.988 pesos y jubilaciones y planes actualizados en base a ese salario, pues hoy el sueldo promedio anda por los 40.000 pesos.

            Hay vida después de una ruptura con el FMI, porque Argentina tiene un superávit comercial anual de 15.000 millones de dólares, muchas riquezas y recursos. A éstos se pueden añadir los que provengan de decisiones patrióticas como la nacionalización del comercio exterior, la banca y la energía, que aportarán miles de millones más. Otra fuente de recursos será terminar con la evasión y fuga de capitales de los monopolios, con una AFIP más firme y una reforma tributaria progresiva. Que paguen más los que más tienen, estableciendo por ley un impuesto a las grandes fortunas para pagar todos los años, con alícuota del 5 por ciento, a quienes tengan más de 250 millones de pesos.

            Hay una forma concreta para saber si se logra o no la politización: un Frente Antiimperialista entre la izquierda revolucionaria y el nacionalismo popular y el peronismo combativo. Reiteramos esta propuesta. Este frente excluye a las cúpulas del FDT y el PJ, a sus furgones de cola, etc, por ser parte del gobierno del ajuste fondomonetarista. No ciframos expectativas en los dirigentes del FITU: no son antiimperialistas ni luchan por resolver la contradicción principal con la dependencia y el imperialismo yanqui.

            -El tercer punto atañe al PL. Somos un partido pequeño en lo numérico y también en cuanto al vínculo, limitado, con el pueblo trabajador. Resta mucho para ser como Mao dijo que había que ser: “Los comunistas somos como las semillas y el pueblo como la tierra. Donde quiera que vayamos debemos unirnos con el pueblo, echar raíces y florecer en él”. La crisis nos demanda eso y mucho más. Manos a la obra ya. Mañana será tarde.

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