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POR UN GOBIERNO POPULAR

Hay un gobierno arrastrado ante la Casa Blanca

            La población sufre las consecuencias económicas y sociales del ajuste producido por el cogobierno del Frente de Todos y el FMI.

            Por ejemplo, la pobreza del segundo semestre del año 2022 fue 39,2 por ciento de pobreza y 8,1 por ciento de indigencia. Eso son 18.6 millones de personas viviendo en esas durísimas condiciones de no poder satisfacer necesidades básicas, incluso de alimentación.

            El INDEC dará el índice de inflación de marzo, pero todos los estudios previos y consultoras anticipan que rondará el 7 por ciento. En enero fue 6 y en febrero 6,6, entonces el acumulado del primer trimestre será cercano al 22 por ciento. Con dos aclaraciones: los salarios y jubilaciones no han aumentado en esos porcentajes, y los alimentos han superado aquella media de precios, afectando a los más humildes.

            Otra verdad que era inédita hasta hace un par de años pero que desde el ajuste con el FMI es una verdad de Perogrullo: en ese contingente de 18.6 millones de pobres no están solo desocupados y trabajadores informales sino también una buena franja de trabajadores registrados. También son pobres porque ganan por debajo de la Canasta Básica Total de 177.062 pesos.

            ¿Acaso esas tristes realidades van a mejorar sustancialmente de aquí a diciembre, cuando termina el mandato de Fernández-Fernández-Massa? No. Lo previsible es que todo se ponga más feo, porque de las últimas directivas impartidas por el FMI a Sergio Massa se desprende que el ajuste se reforzará: límites a la moratoria previsional, nuevas devaluaciones, aumentos de tarifas, etc (ver nota aparte).

            El gobierno presidido por Alberto Fernández, y su ministro de Economía, han sido protagonistas de ese acuerdo fondomonetarista. La vicepresidenta Cristina dio su okey a ese plan tan antinacional y antipopular, manteniendo su alianza política con Massa y siguiendo adentro de un gobierno que ella formó en 2019 y aún integra como factor principal de votos y sustento político.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL GOBIERNO

            La crisis argentina es global y atañe a diversos componentes, como la dependencia del imperialismo yanqui, el accionar depredador de los monopolios nacionales y multinacionales, el rol de la deuda externa y el FMI, los operadores políticos, judiciales y mediáticos de ese capitalismo dependiente. La lista continúa, incluyendo por supuesto al daño hecho por el macrismo durante su gobierno de 2015-2019 y el rol dañino actual, al secundar al gobierno en el acuerdo con el FMI en marzo de 2022 y votar la aprobación del Presupuesto 2023 con las metas fondomonetaristas.

            Entonces hay muchas causas y responsables del sufrimiento de los trabajadores y el pueblo. Hoy ponemos el foco sobre el rol del gobierno del Frente de Todos, que está al frente del Estado desde diciembre de 2019. Las decisiones que toma, sus decretos y leyes, sus acuerdos con el Fondo, etc, han acentuado una condición negativa que venía de un par de años antes y ahora es más evidente: es un gobierno arrastrado ante el imperio yanqui.

            Es una apreciación basada en hechos, donde se destaca el acuerdo nefasto con el FMI. Argentina reconoció y empezó a pagar la deuda externa ilegal, ilegítima y fraudulenta, tomada por Mauricio Macri en 2018. A partir de allí se desmoronó la economía que venía tambaleante.

            El presidente Fernández invitó a celebrar el 9 de julio de 2020 a la plana mayor de la oligarquía y monopolios, de la UIA, Copal, G6, como si se pudiera conmemorar el día de la Independencia con semejantes personeros de la dependencia.

            En vez de expropiar y estatizar Vicentín, uno de los pulpos exportadores y fugadores de divisas, y deudor serial de la banca pública, el presidente se echó para atrás, muerto de miedo.

            Luego profundizó esa búsqueda de acuerdos con los representantes del modelo agrosojero minero extractivista exportador, al dictar la resolución 949/20. La idea fue que el comercio sobre el río Paraná, con treinta puertos privados, siguiera administrado por el  consorcio privado belga Jan de Nul y grupo Emepa.

             En lugar de controlar a los monopolios para moderar y bajar los precios, Massa lanzó el programa “Precios Justos”, que de justos no tiene nada, pues la inflación del 2022 llegó al 94,8 y la de 2023 andará por el 100. Los ganadores con la inflación son formadores de precios como Molinos, AGD, La Serenísima, Arcor, Techint, Ledesma y otros pulpos. También ganan los 10 principales bancos, con billones de pesos pagados por el Banco Central en forma de intereses por las Leliq.     

            Este gobierno se arrastra hasta la Casa Blanca, donde el 29/3 Joe Biden recibió a Fernández, quien la consideró un aval a su proyecto de reelección de octubre venidero. “Biden me recibió sabiendo que estoy a ocho meses de terminar mi mandato para dejar una señal de confianza y el deseo de que siga”, explicó. Y remató: “no es una especulación mía. Es un claro gesto a favor de mi continuidad”.

            Lo bueno es que este proyecto de reelección desató más internas al interior del gobierno y el Frente de Todos. También hay peleas muy duras en Juntos por el Cambio, que aspira a ser gobierno y llevar a cabo un ajuste mucho más brutal que el actual. El bipartidismo se está peleando a muerte. “Si dos ladrones se pelean sale ganando la gente honrada”, supo decir Lenin.

            Claro que esa gente honrada debería tener claro que ni el Frente de Todos ni Juntos por el Cambio son opciones para un gobierno popular sino expresiones que se pliegan con mayor o menor velocidad a órdenes del gran capital concentrado.

            Con cualquiera de ellos seguirán el ajuste y los sufrimientos del argentino de a pie. Los yanquis quieren nuestro litio, energía y alimentos. Buscan alinearnos detrás suyo para enfrentar política y militarmente a Rusia y China, y para eso vuelve la generala Laura Richardson el 17/4: quiere llevarse el litio y vendernos sus aviones de guerra mutilados por orden del Reino Unido.

            Para superar la crisis hay que salir de esa falsa opción y luchar por un gobierno antiimperialista. La sideral deuda  externa contraída por el macrismo y el doloroso pago de la misma por el peronismo, más el resto de las medidas antipopulares entre 2015 y hoy, no cayeron del cielo. Fueron decisiones de esos dos gobiernos. La clave,  entonces, es romper el bipartidismo y luchar por un gobierno popular que solucione la crisis, no cambiar con personajes siempre obedientes a Washington.

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