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Editorial

Romper con monopolios como Techint, la única manera

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Paolo Rocca, CEO de Techint, expresa a un grupo concentrado de la siderurgia, hidrocarburos, construcción y tantos otros rubros. Casi siempre gana las licitaciones, cualesquiera sean los gobiernos, desde la dictadura militar-cívica hasta los de la democracia burguesa, desde 1983 hasta hoy.

El último de esos negocios lo hizo con el gobierno actual, pues fue adjudicatario de la provisión de caños para el gasoducto Néstor Kirchner, desde Vaca Muerta (Neuquén) hasta la provincia de Buenos Aires. Otros tramos seguirían hasta Brasil.

Según el renunciante ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, esa licitación se hizo a la medida de Techint porque las especificaciones de las chapas para fabricar los caños, de 33 mm de espesor, sólo las podía proveer ese monopolio. Kulfas dijo eso cuando ya lo estaban despidiendo por un reclamo de Cristina Fernández de Kirchner. La vicepresidenta se indignó por las críticas contra esa licitación divulgadas desde el ministerio de Kulfas a periodistas de Desinfobae y otros medios concentrados.

Según el renunciante, la responsabilidad de esa licitación demorada y a medida es de IEASA-Enarsa y la secretaría de Energía, de funcionarios que se reportan a CFK.

La vicepresidenta, en Tecnópolis, con motivo de los 100 años de YPF, apremió a Alberto Fernández con que debía usar la lapicera para presionar a Rocca, a quien no identificó. Su pedido era razonable aunque idílico: que ese trust invirtiera en su planta de San Nicolás (Ternium-Siderar) en vez de fabricar la chapa con Usiminas en Brasil, que comparte por mitades con un socio japonés.

De ese modo más de 200 millones de dólares en chapas se producirían acá, en vez de servir de excusa para que el holding pida esa suma al Banco Central a precio oficial para importar aquel material. Con esa maniobra, Rocca seguiría vaciando las pocas reservas del Central y aquellas divisas, una vez en Brasil, seguirían rumbo hacia Luxemburgo, sede fiscal de la firma.

Kulfas se despidió con una renuncia de 14 páginas donde ratificó sus dichos contra el cristinismo. Este le devolvió la pelota con otro comunicado de IEASA-Enarsa calificando su gestión ministerial como de “pésimos resultados”, mostrando malos índices de inflación, baja del consumo, etc, que son de todos y todas.

En esta polémica los dos bandos tienen razón. La licitación parece armada al gusto de Techint. Y Kulfas no denunció eso por ser antimonopolista sino por la disputa interna con la línea de la vicepresidenta. Son peleas de palacio, aunque parecen de un conventillo, dicho esto con mucho respeto por los conventillos.

HAY PULSEADAS, PERO LOS K SON AMIGOS DE ROCCA

A raíz de los On y Off de Kulfas, pero también de los reclamos de Cristina a Alberto Fernández, Rocca quedó expuesto. Eso no le gusta al monopolio, que siempre aporta a las cajas de los partidos burgueses grandes y prefiere manejarse en las sombras. El pago de coimas necesita esa oscuridad, para que sus negociados del gasoducto Camisea en Perú, de Skanska en Argentina, de Sidor en Venezuela y otras firmas suyas en Brasil e Italia, pasen inadvertidos. Y si saltan, que haya fusibles como Luis Betnaza o jueces que dicten su sobreseimiento como Julián Ercolini.

En la última polémica, Rocca habló en la Asamblea Empresaria “Argentina” en el Sheraton Hotel. Allí defendió lo actuado por IEASA y Energía en el gasoducto. Obvio, estaba defendiéndose a si mismo. ¿Le creemos? No, por el prontuario del pulpo ítalo-argentino-luxemburgués.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina, y el de Alberto Fernández-CFK-Sergio Massa, han mantenido una línea fundamental de acuerdos y buenos negocios con Techint. Al mismo tiempo esa historia muestra desencuentros y críticas, como las que hizo la vicepresidenta en el acto por YPF respecto a que las chapas deberían fabricarse en el país.

Tres ejemplos de la amistosa relación de los K con la T mayor.

Uno. Septiembre de 2007, con Néstor presidente y Cristina cerca de ganar su primer mandato, fueron a San Nicolás a la inauguración del segundo Alto Horno de Techint, en la ex SOMISA privatizada por el menemismo-duhaldismo en 1992. Rocca los recibió como ilustres amigos. Ellos blanqueaban así una privatización que dejó en la calle a 9.000 trabajadores, con la interventora María Julia Alsogaray y Jorge Triaca padre.

Dos. En 2009 Rocca pidió al matrimonio Kirchner que intercediera ante Hugo Chávez, a punto de estatizar Siderúrgica del Orinoco (Sidor), donde Techint tenía control accionario. Los K hicieron de intermediarios y Caracas pagó 1.970 millones de dólares a Rocca, en cuotas hasta 2012.

Tres. Durante el segundo gobierno de Cristina se lanzó el plan PROCREAR, para la construcción de viviendas. Una obra loable, pero con una contra muy negativa. ¿Quién fue la empresa que más plata ganó con ese plan? Techint, lo dijo el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof.

Eso no quita que entre los gobiernos K y el monopolio no hubiera desencuentros, que ojalá se profundizaran, algo improbable con Alverso.

Rocca y sus conmilitones de la AEA se sienten más a gusto con gobiernos como el de Mauricio Macri, un CEO como ellos y que gobernó para esas elites. En el cuatrienio macrista Techint compró y fugó 547 millones de dólares como bien lo documentó Horacio Rovelli.

TOMAN DE AMIGOS A LOS ENEMIGOS

Confundir a enemigos con amigos suele estar en la base de las derrotas políticas y militares a lo largo de la historia argentina y universal.

Es el ABC de la política, pero el peronismo no aprende. Se desprende de verlo a Martín Guzmán disertando en AEA en el Sheraton, adonde el presidente Fernández envió un mensaje grabado porque estaba apurado por viajar a la “Cumbre de las (Norte) Américas”. De no ser por ese apuro habría compartido con ese establishment, como cuando recibió en Olivos a Rocca y Luis Pagani (Arcor), y en Casa de Gobierno a Daniel Funes de Rioja (UIA).

Los hombres de negocios expresaron su desacuerdo con el tardío anuncio de impuesto a la renta inesperada. El titular de AEA, Jaime Campos, repitió la mentira de que en el país se cobran “más de 160 impuestos” (fake news de Nadin Argañaraz, de IARAL).

Los CEOs de monopolios reclamaron una estabilidad de negocios que para algunos, como Alberto Hojman de BGH, depende de “hacer las reformas impositiva, previsional y laboral”. Es la línea de Juntos por el Cambio, cuyos equipos están preparando ese plan, con Carlos Melconian y otros economistas neoliberales. En esto coinciden Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Afilan la lanza criminal de un ajuste hasta el hueso de los millones de argentinos, que sólo tienen piel y huesos.

El gobierno del FDT sigue confiando en los grupos concentrados. Por eso rindió examen en el Sheraton. Los directivos de AEA son de Arcor, Techint, Clarín, Laboratorios Bagó, Grupo Miguens, Supermercados Coto, Grupo Modena, La Anónima, Grupo Pérez Companc, Grimoldi, Santander, IRSA, La Nación, Sidus, BGH, Medicus, Southern Cross Group, Mercado Libre, Pan American Energy Group, Droguería del Sud, Globant y Ledesma.

De la mano de esos intereses nos convertiremos en una factoría o colonia yanqui. Rocca pregonó en AEA un mayor alineamiento con Occidente (¿tendrá miedo a la competencia de los tubos de China, más baratos?).

El gobierno no lo entiende ni lo quiere entender. Mao, que hablaba con lenguaje simple, explicó en 1945: “¿Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Ésta es una cuestión de importancia primordial para la revolución. Todas las anteriores luchas revolucionarias de China sólo obtuvieron magros resultados, esencialmente porque los revolucionarios no supieron unirse con los verdaderos amigos para atacar a los verdaderos enemigos”.

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