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Se necesita urgente paro general y plan de lucha contra el ajuste

            En medio de los festejos por el pase de Argentina a la final de Qatar, los problemas del pueblo trabajador siguen al ritmo del ajuste que viene aplicando el cogobierno del Frente de Todxs con el FMI.

            La inflación alcanzó el 85,3% desde enero a noviembre y 92,4% en los últimos doce meses; por ello la mayoría de los gremios solicitaron la reapertura de las paritarias, pese a la resistencia patronal. Así fue posible la negociación de aumentos salariales que en algunos casos superaron el 100% para la paritaria 2022. Claro que esos porcentajes apenas alcanzan a empardar, y en el mejor de los casos a superar por unos pocos puntos, al incesante incremento del costo de vida. La Canasta Básica Total alcanzó en octubre la suma de 140.000 pesos para una familia tipo, el límite de la pobreza. Según CEPA la mitad de los asalariados registrados perciben remuneraciones equivalentes a la mitad de ese monto, lo que grafica el mapa del empleo registrado: trabajadores formales que están en situación de pobreza.

            Mucho peor la pasan los y las que están en la economía informal, sean o no beneficiarios de planes sociales, ya que el Potenciar Trabajo, por ejemplo, solo alcanza a 1,3 millón de personas. Y según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, en la Argentina la pobreza alcanza al 43,1% de la población, con 8,1% de indigencia. Esta situación afecta a 17 millones de compatriotas en esa lamentable condición.

            Y en lugar de diseñar políticas para cambiar esa situación, desde el ministerio de Desarrollo Social que conduce Victoria Tolosa Paz, se dispuso una revisión de todos los planes sociales (ver nota aparte), como si el problema de la Argentina fuera esa porción de pobres y no los grandes empresarios fugadores de divisas.

            Los salarios del sector formal, por su parte, siguen en curso descendente: perdieron 20 puntos porcentuales durante el nefasto gobierno de Mauricio Macri, mientras que en los 3 años que lleva Alberto Fernández esta depreciación se acentuó: hasta agosto, la pérdida era de 8,8 puntos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil alcanzó en diciembre la suma de 61.953 pesos, menos de la mitad de la CBT, y alcanzará en marzo 69.500 pesos. Esos valores están muy por debajo de lo que se necesita hoy para vivir dignamente, por ello la lucha por el salario está siendo lo que moviliza a la mayoría de los sectores en conflicto, evidenciando los ingresos de hambre que padece una gran parte de los trabajadores y las trabajadoras.

            El gobierno de Alberto Fernández pondera el presunto crecimiento de la economía durante los tres años de su gestión, pero quienes se beneficiaron con ello no son precisamente los sectores del trabajo. Por eso se abrió el debate sobre la necesidad de otorgar una suma fija de aumento o un bono de fin de año, pero lamentablemente para esa decisión se han tomado mucho tiempo, mientras que para los sectores exportadores sí hubo una inmediata atención a sus demandas, cuando se dispuso aumentar dos veces el valor del dólar para liquidar sus exportaciones.  

            La CGT se opuso a la suma fija con el argumento que eso tiraba hacia abajo la negociación paritaria, pero no ha impulsado una sola medida, por tibia que fuera, para exigir al gobierno y las empresas una mejora sustancial en los salarios y un freno al ajuste sobre las espaldas de los sectores populares.

            El conflicto del Neumático, de los y las docentes, de la Salud, etc., muestran cuál es el camino para lograr mejoras salariales. Para estos sectores, está claro que no hay nada que esperar de las patronales ni del gobierno, y tampoco de los burócratas de la CGT, ni de la CTA que conduce el diputado Hugo Yasky, quien tuvo la deplorable actitud de “visitar” al embajador norteamericano Marc Stanley.

            La solución viene por el lado de la lucha, y si se empuja desde las bases, bienvenida sea, vista la actitud claudicante y traidora de la mayoría de la cúpula sindical. Hay que tomar el ejemplo de las organizaciones piqueteras, que han estado en pie de lucha todo el año, reclamando contra el ajuste, por el aumento del monto de los planes sociales y que los mismos alcancen a todos y todas quienes no tienen trabajo registrado o están sin trabajo. En ese camino unitario es como se podrá derrotar el plan del FMI que está aplicando el ministro Sergio Massa, gran amigo de los EE.UU. y de los empresarios.

            Es necesario también levantar un programa de reivindicaciones que sirva para convocar a las más amplias masas a la calle, única forma de derrotar el ajuste. Desde abajo, desde las asambleas obreras y también desde los territorios, es necesario masificar el reclamo de convocatoria a un PARO GENERAL y PLAN DE LUCHA, única forma de poder torcer el brazo del gobierno, el FMI y los empresarios.

            Por un salario mínimo, vital y móvil igual a la Canasta Básica (140.000 pesos) y de los planes Potenciar Trabajo (70.000 pesos), que beneficie a todos y todas quienes lo necesiten. Aumento de jubilaciones y pensiones, también al monto de la CBT. Control efectivo de precios de los alimentos, con multas y/o expropiaciones de las empresas formadoras de precios; por una Empresa Nacional de Alimentos. Nacionalización del Comercio Exterior; de los puertos por donde sale la producción y del río Paraná. Reforma tributaria y financiera, nacionalización de la banca para que esté al servicio de la producción y no de la especulación. Estatización de las empresas energéticas y de servicios públicos (agua, telefonía), para acabar con los tarifazos.

            Desde las Agrupaciones de Base Clasistas proponemos este programa para la discusión en los diferentes sectores que se encuentran luchando y movilizados. ¡Sólo el pueblo salvará al pueblo! proclamaba la CGT de los Argentinos del compañero Raymundo Ongaro.

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