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Sigue el genocidio de Israel contra los palestinos

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            De nada sirvió la orden de la Corte Internacional de Justicia para detener de inmediato la ofensiva israelí contra Rafah, el último refugio de los palestinos desplazados por las operaciones militares de Israel. Al día de hoy tras 252 días de agresión los palestinos asesinados suman 37.266 y los heridos 85.102, además de miles desaparecidos sepultados por los escombros de los bombardeos.

            A los muertos y heridos por la guerra se le suma el hambre atroz pues las fuerzas de ocupación limitan la asistencia internacional de alimentos. Es un genocidio y una limpieza étnica.

            El hipócrita secretario de Estado, Antony Blinken le pide a Israel que “tome más medidas para reducir las bajas civiles”. Los sionistas criminales ya saben que es simplemente una declaración para la tribuna y siguen la matanza.

            Acusan a Hamas de intransigente y que debe acordar a su propuesta del “alto al fuego total” cuando admite que la propuesta es casi idéntica a la que formuló el mismo Hamas el 6 de mayo.

            El tema es que en EEUU hay elecciones presidenciales en noviembre y los demócratas están preocupados por los votos que perderán si continúan su política de apoyo irrestricto al carnicero Netanyahu condenado por la Corte Internacional de Justicia y con la pendiente orden de arresto contra su persona y la del ministro de Defensa, Yoav Galant, por crímenes de guerra.

            Las manifestaciones de masas a favor del cese al fuego también presionan al gobierno yanqui y las otras potencias imperialistas europeas que envían armas a Israel.

            En su propio país el gobierno de Joe Biden reprimió a los estudiantes universitarios desalojando los campamentos de solidaridad con Palestina recordando la infame noche de los bastones largos del general Onganía en nuestro país en 1966. En EEUU hay castigos por doquier a los estudiantes y los profesores activistas pro Palestina. Muy bien por los estudiantes de Psicología de Universidad de La Plata que armaron un campamento solidario, semanas atrás.

            Es una guerra 2.0 en pleno siglo XXI trasmitida en vivo. Ya no se puede engañar fácilmente a las masas con la poderosa maquinaria de propaganda y desinformación de los medios hegemónicos. Aún cuando prohíben Tik Tok en EEUU, la difusión del genocidio continúa y le provoca una dura pérdida de imagen al sionismo y sus colaboradores.

            Indignado Netanyahu rechaza con repugnancia  la decisión de la Corte Internacional de Justicia. Argumenta “¿cómo el fiscal de La Haya puede comparar la Israel democrática y los asesinos de masas de Hamas?”.

            Es la misma “democracia” de nuestra ministra de InSeguridad Patricia Bullrich que considera que un manifestante pacífico es un terrorista que atenta contra las instituciones por ir a la plaza del Congreso en el debate sobre la ley Bases que entrega la soberanía nacional a las multinacionales extranjeras.

            Para ellos la democracia es la dictadura de la burguesía, la clase que gobierna buscando mantener su dominación política, pese a quien le pese, sea un extranjero (palestino) o un nacional (manifestante argentino).

            El presidente Javier Milei solicita la condena mundial contra los secuestros de Hamas y se queja contra el auge del antisemitismo en todas sus versiones.

            En un descenso al discurso infantil de una enorme ingenuidad pide hablar “ya que es el silencio de los buenos lo que permite la barbarie de los malos”.

            Todo por supuesto con mucho teatro y “voz quebrada” del eximio actor presidente argentino que junto a la otra marioneta sionista Volodimir Zelensky deberían ganarse el premio Oscar a la interpretación dramática.

            Lo que no se le puede cuestionar al presidente y su ministra de InSeguridad es la coherencia de ponerse del lado de Israel y de acusar de terroristas a los manifestantes argentinos. Para el sionismo internacional los palestinos y los argentinos que luchan por sus derechos son simplemente terroristas a los cuáles hay que aplicarle todo el peso de la dictadura.

            El gobierno israelí y el argentino son gobiernos dictatoriales por encima de la ley internacional y nacional. Su apoyo incondicional lo diferencia del candidato Donald Trump, ídolo de Milei. Por más vínculos que Trump tiene con la comunidad sionista en EEUU, la matanza lo obliga a reconocerla y criticarla.

            Además de atacar en Gaza la matanza se extiende a Cisjordania dónde más de 500 palestinos (de los cuales 100 son niños) han sido asesinados por el ejército israelí y los colonos.

            La ONU realizó un informe en el cual acusa a Israel por crímenes de lesa humanidad, tortura, exterminio y persecución contra los palestinos. También es culpable Israel por generar un asedio total que limita la energía, los alimentos, el agua y los medicamentos a los civiles, lo que equivale a un castigo colectivo.

            En resumen la ONU, la Corte Internacional de Justicia, las manifestaciones de masas y múltiples gobiernos del mundo (Colombia, Bolivia, Brasil, China, Cuba, etc) condenan el genocidio israelí.

            El gobierno argentino marioneta sionista apoya incondicionalmente la matanza y su presidente se ha paseado orgulloso ondeando la bandera Israelí. Sus patrocinantes sionistas como Elsztain, Werthein, Mindlin, etc no esperaban otra cosa de él. Es un monigote que sobreactúa su papel, pero que demuestra su total impotencia ante la situación de unánime condena internacional al genocidio israelí. Recordemos que recientemente la Asamblea General de la ONU aprobó por 143 votos a favor el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU, algo que no podrá concretarse de inmediato porque EEUU vetará en el Consejo de Seguridad.

            El sionista Epstein en su cuenta de Twitter escribe contra el “antisemitismo” de los estudiantes universitarios y los profesores que denuncian el genocidio acusando a una potencia extranjera de financista de los revoltosos. Los sionistas no están acostumbrados de perder la batalla comunicacional en la que fueron siempre amos.

            Como denunció la periodista de C5N cuando la echaron por un título de “Israel ataca palestina”: su jefe le dijo que Israel nunca ataca sino que se defiende y la echó del canal.

            Así como los policías ya no pueden golpear impunemente a los detenidos, los sionistas ya no pueden asesinar y matar de hambre impunemente a los palestinos. Ambos deberán entender que hoy quedan grabados sus crímenes y desmanes de todo tipo gracias a los celulares.

MARTÍN GUEVARA

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