SÍGANOS EN

Beatriz Perosio

PALESTINA

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No es guerra, lo de Israel es genocidio y Milei lo apoya

            A pocos días del fallo de la Corte Internacional del Justicia, que ordenó a Israel tomar medidas “para prevenir un genocidio”, el presidente Javier Milei realizó su primera visita oficial a ese Estado, que desde hace 75 años ejerce una ocupación ilegal de territorios palestinos.

            La resolución del Tribunal Internacional de la ONU se dictó en el marco de la demanda entablada por el gobierno de Sudáfrica contra Israel, en diciembre pasado, bajo la acusación de cometer un genocidio contra Palestina. El dictamen de la CIJ, del 26 de enero pasado, constituyó un duro golpe para el gobierno sionista de Benjamín Netanyahu.

            La CIJ admitió la demanda del gobierno sudafricano y sus resoluciones son obligatorias para los Estados parte. Aunque el fallo tiene un gran déficit: no ordenó un cese del fuego, tal como pedía Sudáfrica, pero sí ordenó una serie de medidas cautelares que Tel Aviv debe cumplir. Conociendo el paño, no lo hará.

EL FALLO

            La CIJ está integrada por 17 jueces y es tal la magnitud del ataque israelí contra la población palestina, que el fallo fue dictado por mayoría abrumadora: al disponer que Israel debe adoptar las medidas necesarias para impedir “actos de genocidio”, la votación fue de 15 contra 2 votos. El resto del dictamen fue resuelto por 16 contra 1. Ello fue una derrota política, legal y diplomática internacional para el Estado sionista.

            La presidenta de la CIJ, la norteamericana Joan Donoghue, al momento de leer la sentencia, expresó que el Tribunal había resuelto “no desestimar el caso”, tal como pedía Israel. “El Tribunal es plenamente consciente de la magnitud de la tragedia humana que se está desarrollando en la región y está profundamente preocupado por la continua pérdida de vidas y el sufrimiento humano”, declaró.

            Las medidas provisionales que ordenó la CIJ y que el gobierno de Netanyahu debe cumplir son: impedir cualquier acto que pueda considerarse como genocidio (matar a miembros de un grupo, causar daños corporales, imponer la destrucción de un grupo, impedir nacimientos, etc.); garantizar que su ejército no cometa ningún acto genocida; prevenir y castigar cualquier comentario público que pueda ser considerado como incitación a cometer genocidio en Gaza; garantizar el acceso humanitario de ayuda, alimentos y servicios de salud; impedir la destrucción de pruebas que puedan ser utilizadas para acreditar que se trata de un caso de genocidio.

            La sentencia constituye una sólida condena para Israel, que nunca comparece ante los foros internacionales, pero en esta ocasión lo hizo acompañado de un equipo legal para sostener su posición. La posición israelí aduce que la ofensiva militar contra Gaza forma parte de su “defensa” ante las acciones de Hamas. Sin embargo el número de víctimas y de destrucción masiva en territorio palestino muestra una realidad muy diferente.

INCUMPLIMIENTO

            El gobierno de Netanyahu acusó el golpe y en lugar de cumplir aunque sea mínimamente la resolución emitida por la CIJ, redobló las acciones bélicas sobre la Franja de Gaza, que al 13 de febrero se habían cobrado la vida de 28.473 personas y provocado 68.146 heridos, entre ellas más de 300 trabajadores de la salud, 41 miembros de defensa civil y 121 periodistas (fuente: Palestina Hoy).

            El 29 de enero el ejército israelí irrumpió en el hospital de Al Amal, al sur de Gaza, y luego de derribar parte de la construcción del establecimiento, obligó al personal y las personas allí refugiadas e internadas, a desplazarse. El mismo día, tres agentes israelíes encubiertos allanaron el hospital Ibn Sina en la ciudad de Yenin, disfrazados de médicos, y asesinaron a tres heridos. Estas acciones, junto al bombardeo de escuelas, centros hospitalarios, instalaciones de las Naciones Unidas, de la Agencia de la ONU para Refugiados Palestinos (UNRWA), así como el desplazamiento de más del 85 por ciento de la población civil de Gaza, constituyen la base de la acusación que Sudáfrica realizó ante la CIJ.

            En los últimos días, la ofensiva israelí se centró en la ciudad de Rafah, donde se habían refugiado 1,4 millón de desplazados de la Franja de Gaza. Los bombardeos y ataques de artillería contra la población civil siguieron provocando muertes y heridos, en su mayoría mujeres e infancias. 

MILEI SIONISTA

            En medio de este conflicto, aún con las serias acusaciones que se ciernen sobre  Netanyahu a causa de las criminales acciones militares israelíes, el presidente Milei realizó su visita oficial a ese país.

            Mientras en todo el mundo crecen las movilizaciones en apoyo a Palestina, Milei lloró en el Muro de los Lamentos en la ciudad de Jerusalén, lo que constituye una provocación hacia el reclamo palestino de un Estado independiente con capital en esa ciudad, y un apoyo total a un gobierno como el de Netanyahu, tan repudiado incluso en su  país. Milei anunció que movería la embajada argentina a Jerusalén, ciudad que tiene un estatus internacional especial de Naciones Unidas al ser lugar de culto de tres religiones y ser reclamada también por Palestina como capital de su futuro estado independiente.

            Milei visitó luego en Roma al Papa Francisco, después que su ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, firmara un acuerdo con las iglesias evangélicas para entregar una módica ayuda alimentaria a comedores. Hasta la jerarquía eclesiástica de la Conferencia Episcopal Argentina le reclamó por el corte de provisión de alimentos a los comedores populares, tal como lo están haciendo desde hace semanas los movimientos sociales, sin que hasta el momento hayan sido recibidos por la ministra.

            Milei se dio el gusto de publicar en sus redes sociales el abrazo con el Papa, quien lo recibió luego en audiencia privada. Se desmiente así el presunto “reto” que Francisco le haría al presidente, por el contrario, se mostró amable con quien lo había llamado “Maligno”.

            Pero ni el abrazo con el Pontífice, ni su llanto en Tierra Santa ni su invocación a las fuerzas del cielo, pueden tapar el feroz ajuste que está descargando contra el pueblo, y así se ve reflejado en las encuestas, con una rápida pérdida de apoyo en los mismos sectores que lo votaron en el balotaje.

IRINA SANTESTEBAN

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