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La Batalla de Salta en la historia

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            Dentro de los acontecimientos bélicos que fueron claves para concretar la primera independencia de Argentina (Virreinato del Río de la Plata o Provincias Unidas del Río de la Plata), hoy destacamos la Batalla de Salta. Fue la continuación de la Batalla de Tucumán y significó retomar los territorios del norte que habían sido abandonados en el repliegue estratégico conocido como “El Éxodo Jujeño”.

            Las tropas patriotas durante más de un año debieron enfrentar el poder de las fuerzas realistas, viviendo una intermitencia entre victorias y derrotas, debiendo en 1812 realizar un repliegue/retroceso estratégico desde lo que conocemos hoy como Jujuy, hasta Tucumán, a los fines de poder curarse las heridas, reorganizar a los remanentes de tropas, conseguir nuevos reclutas, y reaprovisionarse de municiones y armas.

            Luego de la Batalla de Tucumán y con los ánimos cambiados, habiendo recobrado la convicción de que se podía triunfar, tocaba terminar con la revancha comenzada en Tucumán y recobrar los territorios abandonados en la retirada. El heroísmo y la experiencia adquirida en batallas y escaramuzas anteriores permitió tornar lo que en principio parecía una posible derrota, en un rotundo triunfo para el Ejército de las Provincias Unidas. A causa de esta victoria, el sector correspondiente a la actual provincia de Salta quedaría finalmente bajo control nuestro.

            El resultado de la batalla fue sorprendente para ambos bandos, principalmente dentro del patriota, dado que solidificó la posición del general Manuel Belgrano como comandante de las fuerzas patrias en el norte y disipó toda duda que existía sobre su capacidad de conducción militar. Un rol extraordinario jugaron los Infernales de Güemes. El avance de las tropas realistas se vio frustrado y permitió mantener una frontera estable para la posterior campaña al Alto Perú.

            La defensa de la soberanía y la conquista de la Primera Independencia se logró en base al heroísmo de un pueblo unido, de la creencia en el accionar revolucionario y de la aplicación de las ideas correctas. Como se suele mencionar en el ámbito marxista y en el antiimperialista, es necesario que cada país logre su Segunda Independencia puesto que, en el caso de los países que padecieron el yugo colonial, son víctimas de una segunda colonización mediante el capital extranjero y las relaciones de dominación política por parte de las potencias imperialistas.

            Actualmente una parte del pueblo argentino fue engañado por un complejo entramado de medios de comunicación, actividad partidaria y la influencia cultural de los países pro-OTAN o tendientes a la economía de la explotación capitalista, adornada con supuestas historias de autosuperación y “milagros económicos”. Así terminó eligiendo a un gobierno como el de Milei que atenta contra los intereses populares y pone en jaque la soberanía nacional.

            Nuestra Segunda y Definitiva Independencia no podrá ser posible si se permite el saqueo de los recursos naturales por parte del imperialismo, o si se rematan las tierras nacionales a la inversión extranjera, la cual a su vez se ve favorecida por una burguesa burocrática. No podemos hablar de soberanía sin una diversificación de la economía con un proceso de industrialización, que va seguir siendo relegado si permitimos que el gobierno apoyado por la oligarquía agroexportadora siga convirtiendo nuestra República en una extractocracia (denominándose así a los países que dependen del sector primario de la economía o descripto también como la dependencia en las materias primas).

            La Batalla de Salta hoy la podemos ver reflejada en el posible conflicto alrededor del litio, que tiene sus grandes minas en el sector norte del país. Milei ya habilitó negocios a la firma sionista XTRALIT. Aquí el enfrentamiento no será con mosquetes, no verá las cargas de caballería, sino que el pueblo deberá movilizarse e incentivar la lucha callejera, la protesta, los cortes y poner en marcha toda forma de pelea necesaria para impedir una privatización y posterior entrega de este recurso a los grandes empresarios de los países neocolonialistas. Es nuestra tarea histórica garantizar que el sueño de nuestros próceres se haga realidad. Debemos garantizar la soberanía en cuanto a los recursos estratégicos del país y la diversificación de la economía a los fines de eliminar la dependencia y permitir la negociación en términos de paridad en el comercio mundial.

            El litio no será el único caso, probablemente el petróleo en Vaca Muerta, el agua de los manantiales cercanos a las montañas, los minerales preciosos de las zonas rocosas, y muchos otros ejemplos de aquello que debemos defender nos demuestran que nuestro futuro será de lucha y así hasta la victoria final, logrando por fin una verdadera patria soberana y socialista.

LULO MALESORI

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