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Después de la “ley Bases”, seguir la lucha y crear un Frente Antiimperialista

            Después de mucho penar, el gobierno fascista de Javier Milei logró votar en el Senado la “ley Bases” y la reforma antiobrera. Contó con sus aliados de derecha, PRO y UCR, pero también con la de algunos senadores peronistas y otros provinciales variopintos ávidos de favores y embajadas.

            Esa victoria parlamentaria es parcial, porque lo aprobado debe volver en revisión a Diputados. También porque en el Senado tuvieron que hacer algunas concesiones menores en cuanto a las empresas a privatizar, no anular la ley de moratoria previsional, no reponer el impuesto a las ganancias para la cuarta categoría y abrir la posibilidad de aumentar del 3 al 5 por ciento las regalías mineras a las provincias.

            Aún con esa cosmética, la ley sigue siendo monstruosa, atentatoria a los derechos de los trabajadores y el pueblo, a la soberanía nacional y a los recursos naturales que irán más que hoy a manos de multinacionales. Peor aún, esta versión camuflada de la ley podría empeorar si en Diputados el gobierno y sus aliados insisten en la redacción original y suman los votos de mayoría, como los tuvieron el 30 de abril.

            Por eso la votación en general en el Senado en la noche del 12 de junio y la madrugada del 13 fue una derrota popular y democrática, sin medias tintas. Nos duele esa derrota política -que tiene sus responsables y cómplices – y también nos duele, en carne propia, la represión brutal de la policía, Gendarmería y Prefectura, que gasearon, pegaron, hirieron y balearon con balas de goma a los manifestantes, por orden de la ministra de Inseguridad, Patricia Bullrich, deteniendo a muchas personas.

            Infiltrados policiales al margen, que los ponen en toda manifestación, reivindicamos a los luchadores que, una vez que la Policía comenzó a reprimir, resistieron de todas maneras, incluso arrojando piedras y otros objetos contra los verdugos de uniforme. Esos luchadores no son “infiltrados policiales”, como afirma siempre el reformismo. Recordemos cómo demonizaban a los jóvenes anarquistas y otros militantes encapuchados que descargaban su furia contra  los policías en 2017, tras la desaparición forzada en Chubut de Santiago Maldonado.

             Los de Milei empujaron la votación con su tropa propia y atrayendo con señuelos y favores a aliados, por caso a la schiarettista Alejandro Vigo, previa reunión del gobernador Llaryora con Guillermo Francos y autorización a completar tres rutas en Córdoba. En esas traiciones incurrieron radicales como Lousteau, que dio quórum, cuando la sesión podía caerse, y senadores que llegaron a sus bancas en nombre del Frente de Todos y votaron la “ley Bases”, como el entrerriano Edgardo Kueider y el correntino Carlos “Camau” Espínola. Entre otros traidores a la Patria hay que denunciar a tres senadores de UxP que votaron a favor del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), considerado por los facho libertarios “el corazón de la ley Bases”: el catamarqueño Guillermo Andrada, que responde al gobernador Raúl Jalil, la tucumana Sandra Mendoza, que responde Osvaldo Jaldo, y la jujeña Carolina Moisés. ¡Y pensar que peronistas acusaron muchas veces a la izquierda de ser “funcional a la derecha”! Los funcionales a esta ultraderecha eran ellos.

            Otro factor que influyó en el resultado de la votación fue que la dirección de la CGT y otras centrales sindicales no convocaron a un paro general, que habría posibilitado la concurrencia de muchos centenares de miles a la protesta frente al Congreso. Fea su actitud.

¿CÓMO SIGUE LA LUCHA?

            Hay muchos argentinos bajoneados por la votación que decidió la fascista Victoria Villarruel, tras el empate 36 a 36. Se entiende perfectamente ese sentimiento, tras la derrota, más los palos, gases y balas de goma recibidas, más los heridos, los 35 presos y la estigmatización de “infiltrados” a quienes respondieron a la agresión policial. Pero, como dijo Agustín Tosco, la lucha continúa.

            Continúa, porque la ferocidad del plan de ajuste con motosierra y desnacionalización ya venía haciendo destrozos y ahora serán aún mucho peores. Eso generará más oposición y resistencia de los sectores afectados. Con 55 por ciento de pobreza y 17,6 de indigentes habrá más paros, movilizaciones y protestas como las hubo en Misiones semanas atrás.

            Por otro lado nuestra historia demuestra que la aprobación de una ley contra el pueblo no es para siempre. La ley de “Obediencia Debida” de Raúl Alfonsín, fue anulada y hubo juicios a los genocidas. El fallo de los cortesanos del “2×1” fue anulada tras gigantescas marchas. Si ahora Milei quiere privatizar trenes, agua, gas y petróleo es porque las leyes privatizadoras de Menem-Cavallo fueron derrotadas después del Argentinazo de 2001.

            Ninguna derrota es para siempre. “Luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar y así hasta la victoria”, enseñó Mao Tsé tung, y eso lo practicó la Generación revolucionaria del ‘70, cuyas banderas recogemos.

            Se necesitan dos cosas que faltaron en la batalla del 12 de junio.

            Primero, un paro general activo, de la CGT y demás centrales sindicales, que debe ser impulsado desde abajo, por las corrientes sindicales combativas, cuerpos de delegados, asambleas y gremios combativos, pasando por encima de Daer, Acuña, Rodríguez, Cavalieri, etc. Es “con la cabeza de esos dirigentes”, no con esos dirigentes a la cabeza.

            Segundo, faltó un Frente político Antiimperialista y Antifascista. El interbloque de Unión por la Patria en el Senado no pudo ni siquiera frenar una ley maldita, no hablemos de dirigir las luchas populares. Son dependientes de Cristina de Kirchner, que no se decide a pelear contra Milei y atemoriza a los suyos diciendo que si éste cae lo que venga puede ser peor. No son capaces de expulsar de ese interbloque y del  PJ al trío de traidores que votaron el RIGI.

            Con ese tipo de direcciones tibias y gran burguesas van a producirse nuevas derrotas, que pagará nuestro pueblo con más pérdidas de conquistas y recursos de nuestro país. El PL reitera el llamado a formar un Frente Antiimperialista y Antifascista, de unidad de los que luchan, mediante la confluencia de las organizaciones sindicales y sociales combativas, los partidos de izquierda, los peronistas combativos, los cristianos de base, etc.

            En las marchas se canta “unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”. El problema es que hasta ahora, por sectarismo, no se fue coherente con ese canto. Y así se han jodido los trabajadores. Es lo que hay que cambiar urgente. Ahora. Ayer. Mañana.

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