SÍGANOS EN

Juventud

A 45 AÑOS DE SU SECUESTRO Y DESAPARICIÓN

Publicado

el

Lo que reivindicamos de Roberto Cristina

            Roberto Cristina era el secretario general del Partido Comunista (marxista-leninista), ex Vanguardia Comunista (VC), actual Partido de la Liberación (PL), cuando fue secuestrado el 15 de agosto de 1978 por los grupos de tareas del I Cuerpo de Ejército y desaparecido en el campo de exterminio El Vesubio. El secuestro se produjo en una cita envenenada en una pizzería de Avenida Corrientes y Federico Lacroze, CABA.

            El secuestro, torturas y desaparición de ese camarada y de otros militantes de nuestra organización fue parte de la campaña de exterminio contra las fuerzas revolucionarias que había emprendido la dictadura militar-cívica. Entre julio y agosto de ese año el blanco principal del I Cuerpo de Ejército fue nuestro partido, que sufrió la desaparición de 19 camaradas (47 camaradas asesinados en total, en su mayor parte durante dictadura).

            En Roberto Cristina siempre homenajeamos a todos los militantes del partido y, por supuesto, a los 30.000 desaparecidos de la gloriosa Generación del ‘70. ¿Por qué gloriosa? Porque luchó por el poder político, por la liberación nacional y social, por la patria socialista, para cambiar las cosas de raíz en este capitalismo dependiente. Y lo hizo arriesgando sus vidas, sus libertades, sus familias. Lo más importante era la militancia revolucionaria, lo colectivo, el pueblo. Lo individual podía esperar; era importante, pero  algo secundario cuando estaba en juego liberar al país de la dominación imperialista y oligárquica.

            En tiempos como los actuales, de hegemonía política y cultural de la burguesía, el reformismo y la derecha en general, incluso cuando crecen opciones fascistas como Milei, no se viven situaciones revolucionarias y la democracia burguesa decadente cumplirá 40 años de dominio, aquellos valores de la Generación del ‘70 son vistos como arcaicos, erróneos y en el mejor de los casos utópicos. Para el PL, en cambio, son una guía revolucionaria para saber hacia dónde ir, con tácticas y consignas adecuadas a las realidades, pero siempre apuntando a avanzar hacia situaciones revolucionarias donde se ponga en juego el poder político, económico y social como con los Cordobazos y la guerrilla setentista, y en la crisis de diciembre de 2001.

            Roberto apreciaba mucho las luchas populares y la práctica. Buscaba participar, aprender y de paso también enseñar, ligando la teoría marxista-leninista con esas realidades obreras y populares. Por eso cuando se produjo el Cordobazo y aparecieron experiencias clasistas, él calificó a Córdoba “el corazón rojo de la Patria” y mudó a esta ciudad la dirección nacional de VC. Y allí participaba de los debates con los delegados y dirigentes de SITRAC-SITRAM, tanto a la hora de la ocupación de la fábrica como en las discusiones del programa de esos sindicatos en 1971.

            Ligarse al movimiento de masas, en los diversos frentes, fue su orientación permanente a los camaradas. Siempre citaba a Mao: “los comunistas somos como la semilla y el pueblo es como la tierra, donde quiera que vayamos debemos unirnos al pueblo, echar raíces y florecer en él”.

            Su confianza en las masas no lo llevaba a posturas espontaneístas. Al contrario, era un convencido de la necesidad del partido revolucionario, de un “Estado Mayor” que orientara las luchas hacia el poder. De allí que el 5 de abril de 1965 junto a Elías Semán, Rubén Kriscautzky y otros camaradas fundaron Vanguardia Comunista con la edición de ese número del periódico “No Transar”. Luchas sin partido no tenían futuro, y Partido sin masas mucho menos. La construcción partidaria estaba al servicio de la lucha, no era un fin en sí mismo. Y debía realimentarse con nuevos militantes fruto de ese trabajo político y de intervención en las luchas.

            Para que VC pudiera crecer debía tener un buen análisis de clase de la sociedad donde le tocaba actuar. Y sobre esa base, un buen programa, políticas, tácticas y consignas para impulsar las transformaciones, acá y en el mundo, de allí su internacionalismo, su admiración por China socialista, etc.

            Esos fueron los grandes aportes de Roberto -también de Elías y Rubén – para que el partido calificara al país de neocolonia con un desarrollo capitalista dependiente, cuando enfatizó a principios de los ‘70 el peso de las multinacionales y el FMI. Y luego precisara la caracterización de país capitalista dependiente, donde el blanco eran los monopolios nacionales y extranjeros, o sea la gran burguesía de inversiones múltiples y el imperialismo, sobre todo el yanqui. Molinos, IBM, Esso, Citibank, Techint, Ford, Molinos, Bunge&Born, Pérez Companc, Renault, Swift, Deltec, Acindar, Ledesma, Transax, Soldati, Roggio, etc. Esos eran el enemigo, más el FMI, el Banco Mundial y el capital financiero internacional.

            Siendo esos los blancos, se necesitaba la herramienta de un frente de liberación nacional y social, antiimperialista y antioligárquico, para una revolución nacional, democrática y popular en camino hacia el socialismo. Eso por etapas, bajo dirección obrera. Y este planteo chocó siempre con el capitalismo “fifty-fifty” del peronismo, y con los planteos sectarios del trotskismo, de “revolución socialista” sin etapas ni frentes.

            Roberto dejó muchas enseñanzas y modestamente el PL las ha mantenido en alto, con errores y límites que las jóvenes generaciones deben superar, pero siempre dentro del proyecto revolucionario marxista-leninista-sanmartiniano, sin ser nunca un furgón de cola de la gran burguesía y de la dirigencia del peronismo y la burocracia sindical.

            En estos tiempos de crisis, angustias y derechización mucha gente se bajonea. También en esto es ejemplo Roberto, que en medio de brutales torturas en El Vesubio les gritaba a sus verdugos “Viva la clase obrera, Viva la Patria, Viva la Revolución”. No pudieron quebrarlo. Fue un revolucionario hasta el final.

SERGIO ORTIZ

Nota: quienes quieran conocer más de Roberto pueden leer “El ejemplo revolucionario de Roberto Cristina”, folleto que escribí en 1986. Está en el libro “Vidas y luchas de VC”, de Américo Soto, en Bibliografía, www.partidodelaliberacion.com.ar

Continuar leyendo

EDICIÓN DIGITAL

LINKS DE INTERÉS

Partido de la Liberación